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19/6/26

32.- Listado Barcelona Retrospectiva Aureli Capmany i Farrés

Collecció fotogràfica d´aspectes ciutadans desapareguts Aureli Capmany i Farrés 


Listados organizados de las seis series (SÉRIE I a SÉRIE VI):

INDEX
Serie I

1. Vista panoràmica (1850)
2. Muralla de la mar (1848)
3. Font del Vell (1870)
4. Convent del Carme (1820)
5. Plaça de Jonqueres (1869)
6. Bunyoleria del Tio Nelo (1887)
7. Jardí del General (1870)
8. La Ribera (1870)
9. La Rambla il·luminada (1877)
10. Font monumental (1870)

INDEX
Serie II

1. Vista panorámica (1875)
2. Passeig de Gràcia (1870)
3. Portal de l'Àngel (1882)
4. Barceloneta (1872)
5. Catedral, Portal Major (1887)
6. Carrer de les Corts catalanes (1870)
7. Casa Gralla (1856)
8. Teatre del Liceu (1870)
9. Font monumental (1880)
10. Palau Reial (1870)

INDEX
Serie III – Exposició Universal (1888)

1. Acte inaugural. Arc de Triomf
2. Porta d’entrada
3. Aspecte parcial
4. Vista parcial del recinte
5. Pont de ferro de la Secció Marítima
6. Façana posterior del Palau de la Indústria i escala del viaducte
7. Gran Hotel Internacional
8. Gran Hotel Internacional. Detall del vestíbul
9. Passeig de Colom
10. Cafè Restaurant

INDEX
Serie IV

1. Poble Sec (1870)
2. Torres de Canaletes (1855)
3. Can Gibert (1870)
4. Confiteria de Pere Llibre (1882)
5. Universitat Nova (1870)
6. Monument a Colom. Fundició dels fragments (1887)
7. Monument a Colom. Bastida de ferro (1887)
8. Monument a Colom. Hissament de l'estàtua (1887)
9. Temple Romà (segles I–IV)
10. Nevada. Pla de la Boqueria (1883)

INDEX
Serie V

1. Rambla del Mig (1882)
2. Plaça Antoni López (1886)
3. Farmàcia del Dr. Andreu (1889)
4. La Ciutadella (1870)
5. Boca del Port (1883)
6. Teatre Principal (1870)
7. Les Drassanes (1852)
8. Font Monumental (1872)
9. Moll de la Muralla (1882)
10. Font-Brollador Monumental (1870)

INDEX
Serie VI

1. Plaça del Palau (1873)
2. Casa de Correus (1830)
3. Font -brollador monumental (1876)
4. Plaça de l'Àngel (1885)
5. Palau Reial (1870)
6. Carrer de les Tres Voltes (1911)
7. Plaça  de Catalunya (1887)
8. Carrer de sota muralla (1878)
9. Catedral Interior (1876)
10. Monumental (Plaça del Pedró, 1870)

Detalles históricos de cada postal de la Serie I (INDEX):

LA METAMORFOSIS DE UNA METRÓPOLIS

Crónica e historia de la Barcelona perdida a través de la colección de postales de Aureli Capmany

Inspirado en los trabajos folclóricos e históricos de Aureli Capmany i Farrés (1868-1954)

INTRODUCCIÓN: El hombre que salvó la memoria de las calles

A finales del siglo XIX y principios del XX, Barcelona no solo cambió de forma; cambió de alma. El derribo de las murallas medievales, la ejecución del Plan Cerdà y el empuje de las dos Exposiciones Universales transformaron una capital provincial cerrada e insalubre en la gran "rosa de fuego" de la industrialización y el modernismo. En medio de esta fiebre de pico y pala, donde los viejos palacios renacentistas caían para abrir grandes avenidas como la Vía Laietana, un hombre se propuso una misión casi arqueológica: salvar el recuerdo de la ciudad que moría. Ese hombre era Aureli Capmany.

Folclorista, archivista y cronista minucioso, Capmany entendió que la historia de una ciudad no solo se escribe en los grandes tratados políticos, sino en la fisonomía de sus plazas, en el diseño de sus fuentes y en la desaparición de sus tipos populares. Su Col·lecció fotogràfica d'aspectes ciutadans desapareguts es mucho más que un catálogo de postales antiguas; es un acto de resistencia cultural. A través de seis series documentales, Capmany nos ofrece una guía de viaje en el tiempo. Este texto recoge, analiza y pone en contexto cada una de estas imágenes, construyendo el relato completo de aquella Barcelona que el tiempo y el progreso se llevaron.

CAPÍTULO I: La herencia medieval y la asfixia de las murallas (Análisis de la Serie I)

La primera serie de la colección se sumerge en la Barcelona que todavía olía a tierra, a convento y a mar ancestral. En el año 1850, la ciudad era un recinto fortificado que apenas había cambiado sus límites desde el siglo XIV. Como se muestra en la Serie I (Postal 1: Vista panoràmica, 1850), la ciudad desde Montjuïc se contemplaba como un núcleo compacto, una piña de tejados grises y campanarios góticos rodeada por una llanura vacía —el Plan de Barcelona— donde por motivos militares estaba prohibido construir. Esta reclusión provocó una densidad de población insostenible, donde las epidemias de cólera causaban estragos.

El único pulmón de esparcimiento de aquella ciudad asfixiada era el Jardí del General (Serie I, Postal 7: 1870). Creado en 1816 por el capitán general Castaños, este fue el primer jardín público real de la ciudad, un oasis romántico con surtidores, jaulas de pájaros exóticos y caminos de tierra donde la burguesía paseaba los domingos antes de que la fiebre reurbanizadora lo sacrificara para la Exposición de 1888.

La apertura hacia la libertad comenzó precisamente por el mar. La Serie I (Postal 2: Muralla de la mar, 1848) documenta los últimos días de la fortificación marítima. Aquel muro, que durante siglos había protegido a los barceloneses de los ataques de los piratas berberiscos y de las tormentas de levante, se comenzó a derribar en 1848. Con su caída, Barcelona descubrió su frente marítimo, iniciando una lenta transición hacia la modernidad portuaria.

El paisaje interior de la ciudad vieja estaba dominado por la presencia de la Iglesia. El Convent del Carme (Serie I, Postal 4: 1820) era una de las joyas del Raval. Fundado en el siglo XIII, su enorme claustro y huertos marcaban la vida del barrio de poniente. Sin embargo, los hechos de la quema de conventos de 1835 y la posterior desamortización de Mendizábal sellaron su destino. El edificio fue expropiado y finalmente demolido, un vacío que años más tarde permitiría el nacimiento de infraestructuras como la futura Rambla del Raval, borrando siglos de art religioso de golpe.

La trama urbana de la ciudad gótica era un laberinto de plazas y callejones oscuros. Espacios como la Plaça de Junqueres (Serie I, Postal 5: 1869), situada cerca del antiguo monasterio homónimo, o el propio barrio de La Ribera (Serie I, Postal 8: 1870) en su estado puro, mostraban un paisaje de casas bajas de piedra, talleres artesanales y calles donde el sol apenas tocaba el suelo. Este urbanismo orgánico, pero insalubre, comenzaría a ser mutilado sistemáticamente. La Ribera perdería centenares de casas medievales para la construcción de la estación de Francia, y la plaza de Junqueres desaparecería bajo el trazado rectilíneo de la Vía Laietana a inicios del siglo XX.

En este contexto de ciudad densa, los servicios públicos eran primitivos pero monumentales. La Font del Vell (Serie I, Postal 3: 1870), esculpida por Damià Campeny como una alegoría del río Besòs en forma de viejo sentado, y otras estructuras recogidas como la Font monumental (Serie I, Postal 10: 1870), no solo eran puntos de abastecimiento de agua potable en una época sin agua corriente en las casas; eran auténticos foros sociales donde los aguadores y las criadas intercambiaban los cotilleos del día.

Pero si una imagen resume el carácter costumbrista que Capmany quería salvar, esa es la de la Bunyoleria del Tio Nelo (Serie I, Postal 6: 1887). Este puesto ambulante de buñuelos representaba el latido de la gastronomía de calle. Personajes como el Tío Nelo daban sabor a la vida de los mercados barceloneses, ofreciendo dulces fritos en calderos de aceite hirviendo durante las gélidas madrugadas de invierno. Un contraste absoluto con la transformación sofisticada que se estaba gestando a pocos metros: La Rambla il·luminada (Serie I, Postal 9: 1877). Con la introducción de las farolas de gas de la compañía Lebon, el viejo paseo de tierra se convirtió en un escenario nocturno brillante, donde la burguesía podía lucir sus trajes y los cafés podían abrir hasta bien entrada la noche, transformando la noche en un espacio de socialización segura.

CAPÍTULO II: El Ensanche y el espejo de la burguesía (Análisis de la Serie II)

Si la primera serie es la nostalgia de la ciudad cerrada, la segunda es el testimonio de su estallido. La Serie II (Postal 1: Vista panorámica, 1875) nos muestra una ciudad completamente diferente de la de veinticinco años atrás. La cuadrícula de Ildefons Cerdà ya no es un plano utópico sobre el papel, sino una realidad de ladrillo y piedra que se extiende hacia la sierra de Collserola. Las murallas de tierra han caído, y el vacío que separaba Barcelona de las villas de Gracia, Sants o Sant Martí se empieza a llenar.

El símbolo indiscutible de esta nueva era es el Passeig de Gràcia (Serie II, Postal 2: 1870). Capmany lo retrata en sus inicios como un bulevar burgués, un camino ancho flanquejado por árboles de hoja caduca y palacetes unifamiliares con jardín. Es la Barcelona de antes de Gaudí, Puig i Cadafalch o Domènech i Montaner; un espacio de arquitectura academicista y neoclásica donde las grandes familias de la alta burguesía textil comenzaban a fijar su residencia para huir del olor y la humedad de la Ciutat Vella.

Este flujo entre la ciudad antigua y la nueva se canalizaba a través del antiguo Portal de l'Àngel (Serie II, Postal 3: 1882). El portal medieval había sido derribado en 1854, pero el lugar mantuvo su carácter de puerta de entrada. En el año 1882, como recoge la postal, ya era una arteria comercial bullente. El tránsito de tartanas y carruajes de caballos convivía con los primeros peatones que hacían compras en las tiendas de moda, prefigurando su futuro como una de las calles más comerciales del mundo.

Mientras tanto, el Ensanche profundo se dibujaba en espacios como el Carrer de les Corts catalanes (Serie II, Postal 6: 1870), la futura Gran Via. En esta época, era una herida abierta en la tierra, un descampado inmenso donde se levantaban los primeros bloques de pisos de alquiler, rodeados de polvo y líneas de tranvías de mulas, esperando convertirse en la gran avenida transversal de la ciudad.

Esta euforia constructora, sin embargo, tuvo una cara oscura: el desprecio por el patrimonio antiguo. El caso más sangriento documentado por Capmany es el de la Casa Gralla (Serie II, Postal 7: 1856). Este palacio situado en la calle de Portaferrissa era una de las obras maestras de la arquitectura renacentista privada en Cataluña, con una fachada bellamente esculpida y un patio de una elegancia sublime. A pesar de los esfuerzos de varios intelectuales de aquel tiempo que intentaron salvarlo —llegando a desmontar su estructura piedra a piedra con la esperanza de reconstruirlo—, la especulación del suelo ganó la partida y el palacio fue destruido para abrir la calle del Duque de la Victoria. Fue una de las primeras llamadas de alerta sobre la necesidad de proteger el patrimonio histórico.

En el corazón de la Ciutat Vella, la transformación también se hacía notar en sus grandes monumentos. La Catedral, Portal Major (Serie II, Postal 5: 1887) se muestra desnuda. Durante siglos, la catedral de Barcelona había quedado inacabada, con una fachada de ladrillo completamente lisa. La postal de 1887 capta el templo justo antes de la gran transformación neogótica financiada por el banquer Manuel Girona para la Exposición de 1888, que le daría la imagen monumental, la gran aguja y los relieves que hoy en día conocemos.

El centro de la vida social burguesa se había consolidado en la Rambla con el Teatre del Liceu (Serie II, Postal 8: 1870). Después de haber sufrido un incendio catastrófico en 1861, el teatro se había reconstruido con una suntuosidad todavía mayor de la mano de Josep Oriol Mestres. El Liceu de aquellos años no era solo un templo de la ópera, sino el lugar donde se cerraban los matrimonios de conveniencia, se negociaban las acciones de las fábricas y se exhibía el poder económico de la clase dirigente desde sus privados y pisos de palco.

En contraste con esta opulencia, la colección nos recuerda la persistencia de la Barcelona trabajadora y marinera en la Barceloneta (Serie II, Postal 4: 1872). El barrio mantenía su trazado de la Ilustración, con sus manzanas de casas idénticas y ventiladas, donde los pescadores extendían las redes en la arena y se abrían las primeras tabernas populares que servían pescado fresco, lejos del refinamiento del paseo de Gracia.

La serie se cierra con referencias a los espacios de poder y al orden estético, como el Palau Reial (Serie II, Postal 10: 1870), el antiguo palacio de la plaza del Rey que hacía las funciones de archivo y memoria de la corona, y las omnipresentes Font monumental (Serie II, Postal 9: 1880), que continuaban proliferando como símbolos del esfuerzo del Ayuntamiento por higienizar una ciudad que crecía a ritmos vertiginosos.

CAPÍTULO III: 1888: El gran escaparate del mundo (Análisis de la Serie III)

La Serie III entera está dedicada a un único acontecimiento que cambió la historia de Barcelona para siempre: la Exposición Universal de 1888. Impulsada por el alcalde Francesc Rius i Taulet, la Exposición fue la carta de presentación de la Cataluña industrial ante la comunidad internacional. El lugar escogido fue la antigua Ciudadela militar, aquel símbolo de opresión borbónica que finalmente se transformaba en un parque de ciencia, arte y ocio.

El Acte inaugural. Arc de Triomf (Serie III, Postal 1) plasma el momento en que la Reina Regente María Cristina cruza el umbral del recinto. El Arc de Triomf (Serie III, Postal 2), diseñado por Josep Vilaseca en un vibrante estilo neomudéjar de ladrillo visto, se construyó como la Porta d’entrada triunfal. Sus relieves de piedra, donde se esculpían alegorías de Barcelona recibiendo a las naciones de la tierra, proclamaban al mundo que la ciudad había superado los siglos de decadencia y renacía de sus cenizas.

Una vez en el interior, como se aprecia en el Aspecte parcial (Serie III, Postal 3) y la Vista parcial del recinte (Serie III, Postal 4), el Parque de la Ciudadela se convirtió en una ciudad de ensueño. El arquitecto Josep Fontserè diseñó unos encantadores jardines románticos con grandes cascadas y lagos artificiales, donde se levantaban pabellones de arquitectura efímera hechos de madera, hierro y vidrio. El eje central era el monumental Palau de la Indústria, un edificio en forma de abanico de Jaume Gustà, cuya Façana posterior del Palau de la Indústria i escala del viaducte (Serie III, Postal 6) ofrecía a los visitantes unas vistas privilegiadas sobre los campos de la exposición.

La ingeniería del hierro, el material de la Revolución Industrial, estaba presente en cada rincón, de manera muy especial en el Pont de ferro de la Secció Marítima (Serie III, Postal 5), una estructura audaz que pasaba por encima de las vías del tren de la línea de Mataró para conectar el parque directamente con los pabellones situados cerca de la playa.

La Exposición exigió una modernización exprés de las infraestructuras hoteleras de la ciudad. La respuesta más sorprendente a esta necesidad fue el Gran Hotel Internacional (Serie III, Postales 7 y 8), diseñado por un joven Lluís Domènech i Montaner. Construido a la velocidad del rayo —solo 53 días de trabajo continuado noche y día— en la zona del paseo de Colón, el hotel tenía capacidad para dos mil huéspedes. Su Detall del vestíbul mostraba una decoración pre-modernista deslumbrante, con ricas carpinterías, vigas de hierro vistas y mosaicos. A pesar de ser una de las metas de la arquitectura de su tiempo, el carácter efímero de la concesión hizo que fuera totalmente demolido una vez cerrada la Exposición, dejando la fotografía de la postal como su único testamento de piedra.

El impacto de la Exposición fue más allá de los límites del parque. El Passeig de Colom (Serie III, Postal 9) fue completamente reurbanizado, plantado de palmeras y coronado por el célebre Monumento a Colón, sirviendo de fachada monumental del puerto. Dentro del recinto, edificios destinados a la vida social como el Cafè Restaurant (Serie III, Postal 10), conocido como el Castell dels Tres Dragons (también de Domènech i Montaner), se convirtieron en los lugares de moda donde los barceloneses probaban cocinas internacionales y se mezclaban con visitantes llegados de París, Londres o Nueva York, abriendo las mentes de la ciudad a las influencias globales.

CAPÍTULO IV: Contrastes sociales y gestas técnicas (Análisis de la Serie IV)

La Serie IV nos acerca a los contrastes más sobrecogedores de la ciudad de finales de siglo. Por una parte, Capmany documenta la realidad dura de la clase trabajadora en espacios como el Poble Sec (Serie IV, Postal 1: 1870). Sale a la luz un barrio obrero de barraques y pequeñas fábricas crecido a la falda de la montaña de Montjuïc, fuera de la regulación del Plan Cerdà. Aquí, las condiciones de vida eran extremas, marcadas por el humo de las chimeneas y la falta de alcantarillado, formando la otra cara de la moneda de la Barcelona burguesa.

También encontramos la memoria de las viejas masías como Can Gibert (Serie IV, Postal 3: 1870), grandes casas de campo que habían dominado el Llano de Barcelona durante siglos y que ahora se veían rodeadas y finalmente absorbidas por el crecimiento inexorable de las fábricas y las calles del Ensanche.

A la entrada de la ciudad vieja, el paisaje urbano continuaba limpiándose de recuerdos medievales. Las Torres de Canaletes (Serie IV, Postal 2: 1855), que habían formado parte de la muralla interior de la Rambla, fueron eliminadas para abrir completamente el paseo hacia la nueva plaza de Cataluña. En estas mismas calles antiguas, negocios familiares como la Confiteria de Pere Llibre (Serie IV, Postal 4: 1882) en la calle de Fernando, ofrecían un espacio de calidez y lujo cotidiano con sus ricas decoraciones de madera tallada, donde las familias acomodadas merendaban una taza de chocolate.

La modernización de la ciudad también se medía en sus centros de conocimiento. La Universitat Nova (Serie IV, Postal 5: 1870), diseñada por Elies Rogent en la plaza de la Universidad, se muestra en la postal en pleno proceso de edificación. Con su imponente estilo neomedieval y sus grandes claustros, la construcción de este edificio simbolizó la recuperación de los estudios universitarios para la ciudad, después de que hubieran sido prohibidos y trasladados a Cervera por Felipe V en el siglo XVIII.

Uno de los grandes aciertos documentales de esta serie es la trilogía de postales dedicada a la construcción del Monument a Colom (Serie IV, Postales 6, 7 y 8: 1887). A través de ellas, Capmany documenta la potencia de la industria catalana. La primera nos muestra la Fundició dels fragments en bronce en los talleres locales; la segunda, la espectacular Bastida de ferro diseñada por el ingeniero Gaietà Buïgas, una estructura que desafió las alturas del puerto; y la tercera inmortaliza el Hissament de l'estàtua de Rafael Atché mediante potentes grúas de vapor, una auténtica hazaña técnica para la época que atrajo a miles de ciudadanos asombrados.

La historia profunda de la ciudad brota en medio de estas obras con el hallazgo del Temple Romà (Serie IV, Postal 9: Siglos I-IV). El redescubrimiento de las monumentales columnas corintias del antiguo Templo de Augusto en el interior de una casa de la calle del Paradís encendió la llama de la arqueología local, integrando el pasado romano de Barcino en el relato histórico de la ciudad.

La serie se cierra con una joya fotográfica de carácter atmosférico: la Nevada. Pla de la Boqueria (Serie IV, Postal 10: 1883). Una estampa que capta un momento de excepción climática, donde la gran alfombra blanca transforma el mercado al aire libre en un paisaje nórdico, deteniendo por unas horas el ritmo agitado de la Rambla.

CAPÍTULO V: El pulso de la calle, el teatro y el mar (Análisis de la Serie V)

La Serie V centra su mirada en el gran corazón de la ciudad: la Rambla y su conexión directa con el puerto. La Rambla del Mig (Serie V, Postal 1: 1882), o Rambla de las Flores, se muestra en todo su esplendor costumbrista. Aquí, las tradicionales floristas con sus mesas de madera, los pajareros y los primeros quioscos de prensa convivían con intelectuales, vagabundos y burgueses, creando el crisol cultural más importante del Mediterráneo.

Cerca de allí, la Plaça Antoni López (Serie V, Postal 2: 1886) flanqueaba el frente marítimo. Presidida por la monumental estatua del Marqués de Comillas, esta plaza encarnaba el poder económico de las grandes fortunas coloniales españolas de la época de la Restauración, un espacio vinculado a la riqueza que llegaba de las Américas.

El comercio de la salud y la ciencia tiene su espacio con la Farmàcia del Dr. Andreu (Serie V, Postal 3: 1889). Salvador Andreu, además de comercializar sus famosas pastillas, fue uno de los grandes urbanizadores de Barcelona, estando detrás del proyecto de la ciudad-jardín del Tibidabo. Su farmacia era el reflejo de una época donde la ciencia se mezclaba con el diseño de interiores de lujo.

El ocio popular y el espectáculo están representados por el Teatre Principal (Serie V, Postal 6: 1870). Como teatro más antiguo de la ciudad (el antiguo Teatre de la Santa Creu), el Principal mantenía una enconada competencia con el Liceu. Mientras este último era el feudo de la ópera italiana y la gran burguesía, el Principal acogía a un público más diverso, amante de la zarzuela, el teatro en catalán y los espectáculos de variedades.

El sector marítimo se documenta a fondo en la Boca del Port (Serie V, Postal 5: 1883) y el Moll de la Muralla (Serie V, Postal 9: 1882). Estas postals muestran el monumental trabajo de ampliación del puerto viejo, con la construcción de nuevos diques y muelles para poder albergar a los transatlánticos de gran calado, un cambio estructural que desplazó definitivamente a las viejas barcas de madera para dar paso al carbón y al hierro de la navegación moderna.

Este pasado marítimo se conectaba de forma casi orgánica con las monumentales Les Drassanes (Serie V, Postal 7: 1852). El histórico arsenal gótico medieval, que se aprecia en la postal protegido todavía por sus lienzos de muralla defensiva, hacía las funciones de cuartel de artillería, un uso estrictamente cerrado y militarizado que impedía a los barceloneses disfrutar de una de las joyas arquitectónicas de la Corona de Aragón.

La serie se complementa con la presencia de nuevos espacios públicos ganados al Ejército, como el parque de La Ciutadella (Serie V, Postal 4: 1870) en sus primeros momentos de entrega a la ciudad, y nuevas fuentes decorativas como la Font Monumental (Serie V, Postal 8: 1872) y la Font-Brollador Monumental (Serie V, Postal 10: 1870), que actuaban como hitos visuales para articular los ejes del nuevo diseño urbano del puerto.

CAPÍTULO VI: La ciudad vieja bajo la piqueta (Análisis de la Serie VI)

La última serie de la colección de Capmany es quizás la más dramática, ya que actúa como testigo directo de la destrucción sistemática de la Ciutat Vella durante las primeras décadas del siglo XX. El hecho histórico central que sobrevuela estas postales es la apertura de la Vía Laietana (iniciada en 1908), un proyecto urbanístico radical que cruzó como una cicatriz el corazón del Barrio Gótico y de la Ribera para conectar de forma rápida el distrito industrial del Ensanche con el puerto de la ciudad.

Espacios históricos como la Plaça de l'Àngel (Serie VI, Postal 4: 1885) se muestran en su estado original. Este lugar, cruce medieval donde se situaban los negocios de los viejos cambiistas y mercaderes cerca de la Catedral, fue casi completamente borrado por la piqueta reformadora, perdiendo para siempre edificios de fachadas de piedra y balcones de hierro forjado de un valor incalculable.

El mismo destino de desaparición o profunda transformación sufrieron calles populares como el Carrer de sota muralla (Serie VI, Postal 8: 1878) o el misterioso Carrer de les Tres Voltes (Serie VI, Postal 6: 1911). Este último, con sus arcos puente característicos del urbanismo medieval que unían casas a lado y lado del estrecho callejón, es captado en la postal en el año 1911 como un documento de urgencia, poco antes de que los obreros lo hicieran caer para abrir espacios más anchos y ventilados.

La serie también recoge los grandes centros de la vida institucional antigua, como la Plaça del Palau (Serie VI, Postal 1: 1873). Esta plaza había sido el verdadero centro político de la Barcelona del siglo XVIII y XIX, ya que acogía el Palacio del Lloctinent, la Aduana y la Lonja de Mar. La postal capta el espacio antes de que el gran incendio de 1875 destruyera el Palacio Real interior, desplazando definitivamente el centro de gravedad del poder hacia la plaza de Sant Jaume. En este entorno se situaba la vieja Casa de Correus (Serie VI, Postal 2: 1830), un edificio neoclásico primitivo que gestionaba las comunicaciones antes de la construcción de la monumental sede actual en la Vía Laietana.

La monumentalidad artística de la ciudad antigua se reivindica en postales como el Palau Reial (Serie VI, Postal 5: 1870) (Palacio del Lloctinent) en la plaza del Rey, o la Catedral Interior (Serie VI, Postal 9: 1876). La imagen de las naves góticas nos devuelve a una atmósfera casi mística, donde el silencio de las piedras medievales se mantenía intacto antes de la masificación del turismo urbano moderno.

El diseño de plazas públicas elegantes brilla en la Font-brollador monumental (Serie VI, Postal 3: 1876), que inmortaliza la instalación de la famosa Fuente de las Tres Gracias en la Plaza Real, un diseño de Antoni Rovira i Trias con figuras de hierro oscuro que se convirtió en el gran corazón artístico de este espacio porticado neoclásico.

Finalmente, la colección cierra su viaje en dos espacios de transición clave: la Plaça de Catalunya (Serie VI, Postal 7: 1887) y el Monumental (Plaça del Pedró, 1870) (Serie VI, Postal 10). La plaza de Cataluña se muestra en el año 1887 como un solar caótico y de tierra batida, un lugar de transición lleno de barracas de madera donde se instalaban circos y teatros ambulantes, antes de que las obras de la Exposición de 1888 obligaran a hacer una primera limpieza del espacio que se convertiría en el centro neurálgico de la metrópolis. Por el contrario, la plaza del Pedró del Raval nos devuelve a la Barcelona más auténtica y obrera, presidida por el viejo monumento de la Fuente de Santa Eulalia, testigo del latido diario de las clases populares que se resistían a perder sus tradiciones en medio de una ciudad que cambiaba de piel de manera imparable.

CONCLUSIÓN: El legado de la colección de Aureli Capmany

Cuando giramos la mirada hacia la colección completa de aspectos ciudadanos desaparecidos historiados por Aureli Capmany, entendemos que su trabajo no fue el de un simple coleccionista de recuerdos bonitos. Cada una de las veinticuatro postales analizadas es un fragmento de un rompecabezas histórico. Capmany logró captar la tensión constante entre el progreso material y la pérdida de identidad histórica de una ciudad.

Gracias a su labor de documentación costumbrista, hoy podemos recorrer el perfil de las viejas murallas de mar, oler el gas de las primeras farolas de la Rambla, sentir el ruido de las grúas de hierro colado de la Ciudadela de 1888 o llorar la destrucción de la Casa Gralla. La Barcelona actual, cosmopolita, moderna y abierta, se ha construido sobre los cimientos de aquella ciudad desaparecida que Capmany decidió salvar con su pluma y su mirada arqueológica. Su colección es un espejo donde la Barcelona del presente se puede mirar para recordar, siempre, de dónde viene.


Detalles históricos de cada postal de la Serie I (INDEX):


1. Vista panoràmica (1850)

Descripción: Panorámica de Barcelona tomada desde Montjuïc, capturando la ciudad antes de las transformaciones del Plan Cerdà y el derribo de las murallas (iniciado en 1854). Muestra un núcleo urbano compacto, rodeado de huertos y zonas rurales. Destacan edificios como la Catedral y el puerto antiguo, aún sin la expansión industrial del siglo XIX.


2. Muralla de la mar (1848)

Descripción: Últimos vestigios de la muralla marítima medieval, construida en el siglo XIV para proteger la ciudad de ataques piratas. Derribada parcialmente en 1848 para modernizar el puerto, su eliminación permitió la expansión hacia el mar y la construcción del Passeig de Colom.


3. Font del Vell (1870)

Descripción: También llamada Font de Sant Just o de la Sabateria, ubicada en la plaza homónima del Barri Gòtic. Aunque de origen medieval, su estructura actual data de reformas del siglo XIX. Era un punto vital para el abastecimiento de agua y un lugar de encuentro social en el corazón histórico.


4. Convent del Carme (1820)

Descripción: Convento carmelita del Raval, fundado en el siglo XIII. Tras la desamortización de Mendizábal (1835), fue expropiado y demolido. Sus terrenos se urbanizaron para crear la Rambla del Raval, borrando su huella física pero preservando su memoria en la toponimia local.


5. Plaça de Jonqueres (1869)

Descripción: Plaza histórica cerca de Via Laietana, caracterizada por su trazado irregular y edificios bajos. Desapareció con la apertura de Via Laietana (1908-1913), proyecto que transformó el centro de Barcelona para mejorar la circulación y conectar el puerto con el Eixample.


6. Bunyoleria del Tio Nelo (1887)

Descripción: Puesto ambulante de buñuelos regentado por el popular "Tío Nelo". Representa la gastronomía callejera del siglo XIX, donde vendedores como él ofrecían productos típicos (buñuelos, churros) en mercados y festividades, siendo parte esencial de la vida cotidiana.


7. Jardí del General (1870)

Descripción: Jardines situados en los terrenos de la antigua Ciutadella militar. Su nombre honraba al General Prim, quien impulsó la cesión de la fortaleza a la ciudad en 1869. Estos jardines fueron la semilla del futuro Parc de la Ciutadella, diseñado para la Exposición Universal de 1888.


8. La Ribera (1870)

Descripción: Barrio medieval junto al puerto, conocido por su actividad mercantil y talleres artesanales. En 1870, conservaba su laberinto de calles estrechas y casas gremiales. Sufrió un declive tras la construcción de la Estació de França y la industrialización, pero hoy alberga el Museo Picasso.


9. La Rambla il·luminada (1877)

Descripción: El paseo de La Rambla, iluminado con farolas de gas, símbolo de modernidad. La luz artificial permitía actividades nocturnas y revitalizaba el comercio. En esta época, La Rambla ya era un escenario de tertulias, teatros y cafés, consolidándose como eje social de Barcelona.


10. Font monumental (1870)

Descripción: Fuentes públicas como la Font de Canaletes o la Font de les Tres Gràcies (Plaça Reial), diseñadas para abastecer de agua y embellecer la ciudad. Combinaban utilidad y arte, con esculturas neoclásicas y detalles ornamentales, reflejando las reformas higienistas del siglo XIX.

Detalles históricos de cada postal de la Serie II (INDEX):


1. Vista panorámica (1875)

Descripción: Muestra los cambios urbanos en Barcelona tras 25 años de transformaciones, como la expansión del Eixample bajo el Plan Cerdà. Comparada con la vista de 1850, destaca el crecimiento de la ciudad hacia zonas antes rurales.


2. Passeig de Gràcia (1870)

Descripción: En sus inicios como bulevar burgués, aún sin los icónicos edificios modernistas. Conectaba Barcelona con la villa independiente de Gràcia (anexionada en 1897). Su transformación en símbolo de lujo comenzó con la llegada de familias adineradas.


3. Portal de l'Àngel (1882)

Descripción: Calle comercial que heredó su nombre de una puerta medieval derribada en 1854. En 1882, ya era un eje vital para el comercio, con tiendas tradicionales y tránsito de carruajes.


4. Barceloneta (1872)

Descripción: Barrio marinero construido en 1753 para realojar a desplazados por la Ciutadella. En 1872, mantenía su trazado ortogonal y vida ligada al mar, con pescadores, astilleros y tabernas populares.


5. Catedral, Portal Major (1887)

Descripción: Fachada neogótica de la Catedral de Barcelona, financiada por Manuel Girona para la Exposición Universal de 1888. Aunque la estructura gótica es medieval (s. XIII-XV), esta fachada se completó en el siglo XIX.


6. Carrer de les Corts Catalanes (1870)

Descripción: Futura Gran Via de les Corts Catalanes, parte del Plan Cerdà. En 1870, era una vía en desarrollo, con edificios en construcción y un trazado que anticipaba su rol como arteria del Eixample.


7. Casa Gralla (1856)

Descripción: Palacio renacentista del siglo XIV, trasladado piedra a piedra en 1856 para evitar su demolición. Ubicado temporalmente en la calle Canuda, fue demolido definitivamente en 1969. Ejemplo temprano de conservación patrimonial.


8. Teatre del Liceu (1870)

Descripción: Principal teatro de ópera de Barcelona, inaugurado en 1847. En 1870, era epicentro cultural de la burguesía, aunque en 1861 sufrió un incendio y fue reconstruido. Reflejaba la división social en sus palcos y plateas.


9. Font monumental (1880)

Descripción: Fuente ornamental vinculada a las mejoras urbanas previas a la Exposición de 1888. Posiblemente la Font de les Tres Gràcies (Plaça Reial) o la de Canaletes, combinando utilidad pública y estética.


10. Flaga Rénil (1870)

Nota: El nombre parece ser una errata o término ambiguo. Podría referirse al Palau Reial (residencia real en Plaça del Rei) o a la Plaça de Sant Jaume, sede del gobierno catalán. Alternativamente, "Flaga" podría ser "Fàbrica" o "Flamenco", pero sin datos precisos.


INDEX: Serie III – Exposició Universal (1888)


1. Acte inaugural. Arc de Triomf

Descripción: Inauguración de la Exposición Universal el 8 de abril de 1888. El Arc de Triomf, diseñado por Josep Vilaseca, simbolizaba la entrada al recinto ferial en el Parc de la Ciutadella. El evento marcó el renacimiento económico y cultural de Barcelona tras décadas de crisis.


2. Porta d’entrada

Descripción: El Arc de Triomf, en estilo neomudéjar con relieves alegóricos, era la puerta principal de acceso. Su diseño fusionaba tradición catalana y modernidad, reflejando el espíritu de la exposición.


3. Aspecte parcial

Descripción: Vista de los pabellones internacionales en el Parc de la Ciutadella. Destacaban estructuras efímeras como el Palau de la Indústria y el Salón del Descanso, donde se exhibían avances tecnológicos y artísticos.


4. Vista parcial del recinte

Descripción: Panorámica que muestra la diversidad arquitectónica del recinto, desde pabellones modernistas hasta jardines diseñados por Josep Fontserè. La exposición atrajo a 2 millones de visitantes.


5. Pont de ferro de la Secció Marítima

Descripción: Puente metálico sobre un lago artificial, vinculado a la sección marítima que exhibía maquetas de barcos y tecnología naval. Ejemplo de la ingeniería del hierro, material emblemático del siglo XIX.


6. Façana posterior del Palau de la Indústria i escala del viaducte

Descripción: El Palau de la Indústria, obra de Jaume Gustà, albergaba exposiciones industriales. La escalera conectaba con un viaducto que permitía vistas panorámicas del recinto.


7. Gran Hotel Internacional

Descripción: Construido en 60 días por Lluís Domènech i Montaner, fue un hito de la arquitectura modernista. Con capacidad para 2.000 huéspedes, se demolió tras la exposición, dejando solo fotografías como testimonio.


8. Gran Hotel Internacional. Detall del vestíbul

Descripción: Vestíbulo con techos decorados con motivos florales y hierro forjado, típicos del modernismo. Un símbolo del lujo y la innovación técnica de la época.


9. Passeig de Colom

Descripción: Remodelado para la exposición, este paseo conectaba el puerto con el Monument a Colón (inaugurado en 1888). Fue clave en la reurbanización del frente marítimo.


10. Cafè Restaurant

Descripción: Espacio social dentro del recinto, donde se servían comidas internacionales. Reflejaba la apertura de Barcelona a influencias globales.


INDEX: Serie IV


1. Poble Sec (1870)

Descripción: Barrio obrero al pie de Montjuïc, surgido por la industrialización. Sus calles albergaban fábricas y viviendas modestas, contrastando con la Barcelona burguesa.


2. Torres de Canaletes (1855)

Descripción: Parte de la muralla medieval derribada en 1854. Las torres, cerca de la actual Font de Canaletes, fueron eliminadas para expandir La Rambla.


3. Can Gibert (1870)

Descripción: Masía absorbida por el crecimiento urbano. Representa la transición de Barcelona de ciudad rural a metrópoli industrial.


4. Confiteria de Pere Llibre (1882)

Descripción: Pastelería emblemática del comercio tradicional. Lugares como este eran centros de reunión social, especialmente para la clase media.


5. Universitat Nova (1870)

Descripción: Edificio neogótico de la Universidad de Barcelona (Plaça de la Universitat), diseñado por Elies Rogent. Su construcción (1863-1882) simbolizó la modernización educativa.


6. Monument a Colom. Fundició dels fragments (1887)

Descripción: Proceso de fundición de la estatua en bronce, obra de Rafael Atché. Las piezas se fabricaron en Barcelona, destacando la capacidad industrial local.


7. Monument a Colom. Bastida de ferro (1887)

Descripción: Andamios de hierro usados para ensamblar la columna de 60 metros. Una hazaña técnica dirigida por el ingeniero Gaietà Buïgas.


8. Monument a Colom. Hissament de l'estàtua (1887)

Descripción: Instalación de la estatua de Colón en noviembre de 1887. Usaron grúas de vapor, tecnología puntera para la época.


9. Temple Romà (segles I–IV)

Descripción: Columnas del Templo de Augusto en la calle Paradís, vestigio de Barcino. Redescubiertas en el siglo XIX, se integraron en un patio medieval.


10. Nevada. Pla de la Boqueria (1883)

Descripción: Rara nevada en el Pla de la Boqueria (actual Mercat de la Boqueria). La imagen captura un evento excepcional en un espacio comercial clave.


INDEX: Serie V


1. Rambla del Mig (1882)

Descripción: Tramo central de La Rambla, famoso por sus floristerías y quioscos. Punto neurálgico de la vida social y cultural barcelonesa.


2. Plaça Antoni López (1886)

Descripción: Dedicada al controvertido Marquès de Comillas, su estatua ecuestre (retirada en 2018) reflejaba tensiones entre memoria histórica y poder colonial.


3. Farmàcia del Dr. Andreu (1889)

Descripción: Fundada por Salvador Andreu, pionero farmacéutico y promotor del Tibidabo. La farmacia combinaba ciencia y comercio, con diseños modernistas.


4. La Ciutadella (1870)

Descripción: Antigua fortaleza militar convertida en parque público tras su cesión en 1869. Aquí se ubicó la Exposición de 1888, transformando su uso represivo en espacio lúdico.


5. Boca del Port (1883)

Descripción: Entrada del puerto, modernizado en el siglo XIX con nuevos diques. Clave para el comercio marítimo y la conexión con América y Europa.


6. Teatre Principal (1870)

Descripción: Teatro más antiguo de Barcelona (inaugurado en 1568), rival del Liceu. Programaba obras de teatro popular, zarzuelas y espectáculos variados.


7. Les Drassanes (1852)

Descripción: Atarazanas medievales (s. XIII), usadas como arsenal militar en el XIX. Hoy son el Museu Marítim, conservando barcos históricos como la réplica de la galera Real.


8. Font Monumental (1872)

Descripción: Posiblemente la Font de les Tres Gràcies (Plaça Reial), diseñada por Antoni Rovira i Trias. Combina utilidad pública y arte neoclásico.


9. Moll de la Muralla (1882)

Descripción: Muelle adyacente a la muralla marítima, derribada para ampliar el puerto. Ejemplo de la pugna entre patrimonio y progreso.


10. Font-Brollador Monumental (1870)

Descripción: Fuente con surtidores, como la de Sant Just o la desaparecida de Sant Jaume. Mejoraban el acceso al agua y embellecían plazas.


INDEX: Serie VI


1. Plaça del Palau (1873)

Descripción: Antiguo centro político cerca de la Llotja de Mar. Aquí se ubicaban instituciones como la Aduana y el Palau Reial Major.


2. Casa de Correus (1830)

Descripción: Edificio neoclásico que albergaba el servicio postal. Predecesor de construcciones más modernas, como el edificio de Correus de Via Laietana (1927).


3. Font-brollador monumental (1876)

Descripción: Probablemente la Font de les Tres Gràcies, inaugurada en 1876 en Plaça Reial. Destacaba por sus esculturas de hierro fundido y diseño simétrico.


4. Plaça de l'Àngel (1885)

Descripción: En el Barri Gòtic, cerca de la Catedral. Su nombre viene de una imagen religiosa, y era cruce de calles medievales como Llibreteria.


5. Palau Reial (1870)

Descripción: Posiblemente el Palau Reial Major (s. XIV), residencia de reyes medievales, o el Palau de la Virreina (s. XVIII), usado para actos protocolarios.


6. Carrer de les Tres Voltes (1911)

Descripción: Calle del Barri Gòtic con arcos medievales. La fecha tardía (1911) sugiere que la postal documenta cambios urbanos posteriores a 1900.


7. Plaça de Catalunya (1887)

Descripción: En 1887, era un solar en transición entre Ciutat Vella y el Eixample. Su urbanización definitiva (diseñada por Puig i Cadafalch) se completó en 1929.


8. Carrer de sota muralla (1878)

Descripción: Calle junto a la muralla marítima, demolida en 1854. Testigo de la expansión portuaria y la pérdida de estructuras defensivas históricas.


9. Catedral Interior (1876)

Descripción: Interior gótico de la Catedral, con vidrieras del s. XV y el coro tallado en madera. Restaurada en el XIX para recuperar su esplendor medieval.


10. Monumental (Plaça del Pedró, 1870)

Descripción: Plaza en el Raval, nombrada por una cruz de término (pedró). Alberga la iglesia de Sant Llàtzer, vinculada a leprosos en la Edad Media.

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