Collecció fotogràfica d´aspectes ciutadans desapareguts Aureli Capmany i Farrés
Listados organizados de las seis series (SÉRIE I a SÉRIE VI):
INDEX
Serie I
1. Vista panoràmica (1850)
2. Muralla de la mar (1848)
3. Font del Vell (1870)
4. Convent del Carme (1820)
5. Plaça de Jonqueres (1869)
6. Bunyoleria del Tio Nelo (1887)
7. Jardí del General (1870)
8. La Ribera (1870)
9. La Rambla il·luminada (1877)
10. Font monumental (1870)
INDEX
Serie II
1. Vista panorámica (1875)
2. Passeig de Gràcia (1870)
3. Portal de l'Àngel (1882)
4. Barceloneta (1872)
5. Catedral, Portal Major (1887)
6. Carrer de les Corts catalanes (1870)
7. Casa Gralla (1856)
8. Teatre del Liceu (1870)
9. Font monumental (1880)
10. Palau Reial (1870)
INDEX
Serie III – Exposició Universal (1888)
1. Acte inaugural. Arc de Triomf
2. Porta d’entrada
3. Aspecte parcial
4. Vista parcial del recinte
5. Pont de ferro de la Secció Marítima
6. Façana posterior del Palau de la Indústria i escala del viaducte
7. Gran Hotel Internacional
8. Gran Hotel Internacional. Detall del vestíbul
9. Passeig de Colom
10. Cafè Restaurant
INDEX
Serie IV
1. Poble Sec (1870)
2. Torres de Canaletes (1855)
3. Can Gibert (1870)
4. Confiteria de Pere Llibre (1882)
5. Universitat Nova (1870)
6. Monument a Colom. Fundició dels fragments (1887)
7. Monument a Colom. Bastida de ferro (1887)
8. Monument a Colom. Hissament de l'estàtua (1887)
9. Temple Romà (segles I–IV)
10. Nevada. Pla de la Boqueria (1883)
INDEX
Serie V
1. Rambla del Mig (1882)
2. Plaça Antoni López (1886)
3. Farmàcia del Dr. Andreu (1889)
4. La Ciutadella (1870)
5. Boca del Port (1883)
6. Teatre Principal (1870)
7. Les Drassanes (1852)
8. Font Monumental (1872)
9. Moll de la Muralla (1882)
10. Font-Brollador Monumental (1870)
INDEX
Serie VI
1. Plaça del Palau (1873)
2. Casa de Correus (1830)
3. Font -brollador monumental (1876)
4. Plaça de l'Àngel (1885)
5. Palau Reial (1870)
6. Carrer de les Tres Voltes (1911)
7. Plaça de Catalunya (1887)
8. Carrer de sota muralla (1878)
9. Catedral Interior (1876)
10. Monumental (Plaça del Pedró, 1870)
Detalles históricos de cada postal de la Serie I (INDEX):
LA METAMORFOSIS DE UNA
METRÓPOLIS
Crónica e historia de la Barcelona perdida a través de la colección de postales de Aureli Capmany
Inspirado
en los trabajos folclóricos e históricos de Aureli Capmany i Farrés (1868-1954)
INTRODUCCIÓN: El hombre que salvó la memoria de las
calles
A
finales del siglo XIX y principios del XX, Barcelona no solo cambió de forma;
cambió de alma. El derribo de las murallas medievales, la ejecución del Plan
Cerdà y el empuje de las dos Exposiciones Universales transformaron una capital
provincial cerrada e insalubre en la gran "rosa de fuego" de la
industrialización y el modernismo. En medio de esta fiebre de pico y pala,
donde los viejos palacios renacentistas caían para abrir grandes avenidas como
la Vía Laietana, un hombre se propuso una misión casi arqueológica: salvar el
recuerdo de la ciudad que moría. Ese hombre era Aureli Capmany.
Folclorista,
archivista y cronista minucioso, Capmany entendió que la historia de una ciudad
no solo se escribe en los grandes tratados políticos, sino en la fisonomía de
sus plazas, en el diseño de sus fuentes y en la desaparición de sus tipos
populares. Su Col·lecció fotogràfica d'aspectes ciutadans desapareguts
es mucho más que un catálogo de postales antiguas; es un acto de resistencia
cultural. A través de seis series documentales, Capmany nos ofrece una guía de
viaje en el tiempo. Este texto recoge, analiza y pone en contexto cada una de
estas imágenes, construyendo el relato completo de aquella Barcelona que el
tiempo y el progreso se llevaron.
CAPÍTULO I: La herencia medieval y la asfixia de las
murallas (Análisis de la Serie I)
La
primera serie de la colección se sumerge en la Barcelona que todavía olía a
tierra, a convento y a mar ancestral. En el año 1850, la ciudad era un recinto
fortificado que apenas había cambiado sus límites desde el siglo XIV. Como se
muestra en la Serie I (Postal 1: Vista panoràmica, 1850), la ciudad
desde Montjuïc se contemplaba como un núcleo compacto, una piña de tejados
grises y campanarios góticos rodeada por una llanura vacía —el Plan de
Barcelona— donde por motivos militares estaba prohibido construir. Esta
reclusión provocó una densidad de población insostenible, donde las epidemias de
cólera causaban estragos.
El
único pulmón de esparcimiento de aquella ciudad asfixiada era el Jardí del General (Serie I, Postal 7: 1870). Creado en
1816 por el capitán general Castaños, este fue el primer jardín público real de
la ciudad, un oasis romántico con surtidores, jaulas de pájaros exóticos y
caminos de tierra donde la burguesía paseaba los domingos antes de que la
fiebre reurbanizadora lo sacrificara para la Exposición de 1888.
La
apertura hacia la libertad comenzó precisamente por el mar. La Serie I (Postal 2: Muralla de la mar, 1848) documenta
los últimos días de la fortificación marítima. Aquel muro, que durante siglos
había protegido a los barceloneses de los ataques de los piratas berberiscos y
de las tormentas de levante, se comenzó a derribar en 1848. Con su caída,
Barcelona descubrió su frente marítimo, iniciando una lenta transición hacia la
modernidad portuaria.
El
paisaje interior de la ciudad vieja estaba dominado por la presencia de la
Iglesia. El Convent del Carme (Serie I, Postal 4: 1820) era una de
las joyas del Raval. Fundado en el siglo XIII, su enorme claustro y huertos
marcaban la vida del barrio de poniente. Sin embargo, los hechos de la quema de
conventos de 1835 y la posterior desamortización de Mendizábal sellaron su
destino. El edificio fue expropiado y finalmente demolido, un vacío que años
más tarde permitiría el nacimiento de infraestructuras como la futura Rambla
del Raval, borrando siglos de art religioso de golpe.
La
trama urbana de la ciudad gótica era un laberinto de plazas y callejones
oscuros. Espacios como la Plaça de Junqueres (Serie I,
Postal 5: 1869), situada cerca del antiguo monasterio homónimo, o el
propio barrio de La Ribera (Serie I, Postal 8: 1870)
en su estado puro, mostraban un paisaje de casas bajas de piedra, talleres
artesanales y calles donde el sol apenas tocaba el suelo. Este urbanismo
orgánico, pero insalubre, comenzaría a ser mutilado sistemáticamente. La Ribera
perdería centenares de casas medievales para la construcción de la estación de
Francia, y la plaza de Junqueres desaparecería bajo el trazado rectilíneo de la
Vía Laietana a inicios del siglo XX.
En
este contexto de ciudad densa, los servicios públicos eran primitivos pero
monumentales. La Font del Vell (Serie I, Postal 3: 1870),
esculpida por Damià Campeny como una alegoría del río Besòs en forma de viejo
sentado, y otras estructuras recogidas como la Font monumental (Serie I,
Postal 10: 1870), no solo eran puntos de abastecimiento de agua
potable en una época sin agua corriente en las casas; eran auténticos foros
sociales donde los aguadores y las criadas intercambiaban los cotilleos del
día.
Pero
si una imagen resume el carácter costumbrista que Capmany quería salvar, esa es
la de la Bunyoleria del Tio Nelo (Serie I, Postal 6: 1887). Este
puesto ambulante de buñuelos representaba el latido de la gastronomía de calle.
Personajes como el Tío Nelo daban sabor a la vida de los mercados barceloneses,
ofreciendo dulces fritos en calderos de aceite hirviendo durante las gélidas
madrugadas de invierno. Un contraste absoluto con la transformación sofisticada
que se estaba gestando a pocos metros: La Rambla il·luminada (Serie I,
Postal 9: 1877). Con la introducción de las farolas de gas de la
compañía Lebon, el viejo paseo de tierra se convirtió en un
escenario nocturno brillante, donde la burguesía podía lucir sus trajes y los
cafés podían abrir hasta bien entrada la noche, transformando la noche en un
espacio de socialización segura.
CAPÍTULO II: El Ensanche y el espejo de la burguesía
(Análisis de la Serie II)
Si
la primera serie es la nostalgia de la ciudad cerrada, la segunda es el
testimonio de su estallido. La Serie II (Postal 1: Vista
panorámica, 1875) nos muestra una ciudad completamente diferente de
la de veinticinco años atrás. La cuadrícula de Ildefons Cerdà ya no es un plano
utópico sobre el papel, sino una realidad de ladrillo y piedra que se extiende
hacia la sierra de Collserola. Las murallas de tierra han caído, y el vacío que
separaba Barcelona de las villas de Gracia, Sants o Sant Martí se empieza a
llenar.
El
símbolo indiscutible de esta nueva era es el Passeig de Gràcia (Serie II,
Postal 2: 1870). Capmany lo retrata en sus inicios como un bulevar
burgués, un camino ancho flanquejado por árboles de hoja caduca y palacetes
unifamiliares con jardín. Es la Barcelona de antes de Gaudí, Puig i Cadafalch o
Domènech i Montaner; un espacio de arquitectura academicista y neoclásica donde
las grandes familias de la alta burguesía textil comenzaban a fijar su
residencia para huir del olor y la humedad de la Ciutat Vella.
Este
flujo entre la ciudad antigua y la nueva se canalizaba a través del antiguo Portal de l'Àngel (Serie II, Postal 3: 1882). El portal
medieval había sido derribado en 1854, pero el lugar mantuvo su carácter de
puerta de entrada. En el año 1882, como recoge la postal, ya era una arteria
comercial bullente. El tránsito de tartanas y carruajes de caballos convivía
con los primeros peatones que hacían compras en las tiendas de moda,
prefigurando su futuro como una de las calles más comerciales del mundo.
Mientras
tanto, el Ensanche profundo se dibujaba en espacios como el Carrer de les Corts catalanes (Serie II, Postal 6: 1870),
la futura Gran Via. En esta época, era una herida abierta en la tierra, un
descampado inmenso donde se levantaban los primeros bloques de pisos de
alquiler, rodeados de polvo y líneas de tranvías de mulas, esperando
convertirse en la gran avenida transversal de la ciudad.
Esta
euforia constructora, sin embargo, tuvo una cara oscura: el desprecio por el
patrimonio antiguo. El caso más sangriento documentado por Capmany es el de la Casa Gralla (Serie II, Postal 7: 1856). Este palacio
situado en la calle de Portaferrissa era una de las obras maestras de la
arquitectura renacentista privada en Cataluña, con una fachada bellamente
esculpida y un patio de una elegancia sublime. A pesar de los esfuerzos de
varios intelectuales de aquel tiempo que intentaron salvarlo —llegando a
desmontar su estructura piedra a piedra con la esperanza de reconstruirlo—, la
especulación del suelo ganó la partida y el palacio fue destruido para abrir la
calle del Duque de la Victoria. Fue una de las primeras llamadas de alerta
sobre la necesidad de proteger el patrimonio histórico.
En
el corazón de la Ciutat Vella, la transformación también se hacía notar en sus
grandes monumentos. La Catedral, Portal Major (Serie II, Postal 5:
1887) se muestra desnuda. Durante siglos, la catedral de Barcelona
había quedado inacabada, con una fachada de ladrillo completamente lisa. La
postal de 1887 capta el templo justo antes de la gran transformación neogótica
financiada por el banquer Manuel Girona para la Exposición de 1888, que le
daría la imagen monumental, la gran aguja y los relieves que hoy en día
conocemos.
El
centro de la vida social burguesa se había consolidado en la Rambla con el Teatre del Liceu (Serie II, Postal 8: 1870). Después de
haber sufrido un incendio catastrófico en 1861, el teatro se había reconstruido
con una suntuosidad todavía mayor de la mano de Josep Oriol Mestres. El Liceu
de aquellos años no era solo un templo de la ópera, sino el lugar donde se
cerraban los matrimonios de conveniencia, se negociaban las acciones de las
fábricas y se exhibía el poder económico de la clase dirigente desde sus
privados y pisos de palco.
En
contraste con esta opulencia, la colección nos recuerda la persistencia de la
Barcelona trabajadora y marinera en la Barceloneta (Serie II, Postal
4: 1872). El barrio mantenía su trazado de la Ilustración, con sus
manzanas de casas idénticas y ventiladas, donde los pescadores extendían las
redes en la arena y se abrían las primeras tabernas populares que servían
pescado fresco, lejos del refinamiento del paseo de Gracia.
La
serie se cierra con referencias a los espacios de poder y al orden estético,
como el Palau Reial (Serie II, Postal 10: 1870), el antiguo
palacio de la plaza del Rey que hacía las funciones de archivo y memoria de la
corona, y las omnipresentes Font monumental (Serie II,
Postal 9: 1880), que continuaban proliferando como símbolos del
esfuerzo del Ayuntamiento por higienizar una ciudad que crecía a ritmos
vertiginosos.
CAPÍTULO III: 1888: El gran escaparate del mundo
(Análisis de la Serie III)
La
Serie III entera está dedicada a un único
acontecimiento que cambió la historia de Barcelona para siempre: la Exposición
Universal de 1888. Impulsada por el alcalde Francesc Rius i Taulet, la
Exposición fue la carta de presentación de la Cataluña industrial ante la comunidad
internacional. El lugar escogido fue la antigua Ciudadela militar, aquel
símbolo de opresión borbónica que finalmente se transformaba en un parque de
ciencia, arte y ocio.
El
Acte inaugural. Arc de Triomf (Serie III, Postal 1)
plasma el momento en que la Reina Regente María Cristina cruza el umbral del
recinto. El Arc de Triomf (Serie III, Postal 2), diseñado por Josep
Vilaseca en un vibrante estilo neomudéjar de ladrillo visto, se construyó como
la Porta d’entrada triunfal. Sus relieves de piedra, donde
se esculpían alegorías de Barcelona recibiendo a las naciones de la tierra,
proclamaban al mundo que la ciudad había superado los siglos de decadencia y
renacía de sus cenizas.
Una
vez en el interior, como se aprecia en el Aspecte parcial (Serie III,
Postal 3) y la Vista parcial del recinte
(Serie III, Postal 4), el Parque de la Ciudadela se convirtió en una
ciudad de ensueño. El arquitecto Josep Fontserè diseñó unos encantadores
jardines románticos con grandes cascadas y lagos artificiales, donde se
levantaban pabellones de arquitectura efímera hechos de madera, hierro y
vidrio. El eje central era el monumental Palau de la Indústria, un edificio en
forma de abanico de Jaume Gustà, cuya Façana posterior del Palau de
la Indústria i escala del viaducte (Serie III, Postal 6) ofrecía a
los visitantes unas vistas privilegiadas sobre los campos de la exposición.
La
ingeniería del hierro, el material de la Revolución Industrial, estaba presente
en cada rincón, de manera muy especial en el Pont de ferro de la Secció
Marítima (Serie III, Postal 5), una estructura audaz que pasaba por
encima de las vías del tren de la línea de Mataró para conectar el parque
directamente con los pabellones situados cerca de la playa.
La
Exposición exigió una modernización exprés de las infraestructuras hoteleras de
la ciudad. La respuesta más sorprendente a esta necesidad fue el Gran Hotel Internacional (Serie III, Postales 7 y 8),
diseñado por un joven Lluís Domènech i Montaner. Construido a la velocidad del
rayo —solo 53 días de trabajo continuado noche y día— en la zona del paseo de
Colón, el hotel tenía capacidad para dos mil huéspedes. Su Detall del vestíbul mostraba una decoración
pre-modernista deslumbrante, con ricas carpinterías, vigas de hierro vistas y
mosaicos. A pesar de ser una de las metas de la arquitectura de su tiempo, el
carácter efímero de la concesión hizo que fuera totalmente demolido una vez cerrada
la Exposición, dejando la fotografía de la postal como su único testamento de
piedra.
El
impacto de la Exposición fue más allá de los límites del parque. El Passeig de Colom (Serie III, Postal 9) fue
completamente reurbanizado, plantado de palmeras y coronado por el célebre
Monumento a Colón, sirviendo de fachada monumental del puerto. Dentro del
recinto, edificios destinados a la vida social como el Cafè Restaurant (Serie III, Postal 10), conocido como
el Castell dels Tres Dragons (también de Domènech i
Montaner), se convirtieron en los lugares de moda donde los barceloneses
probaban cocinas internacionales y se mezclaban con visitantes llegados de
París, Londres o Nueva York, abriendo las mentes de la ciudad a las influencias
globales.
CAPÍTULO IV: Contrastes sociales y gestas técnicas
(Análisis de la Serie IV)
La
Serie IV nos acerca a los contrastes más sobrecogedores
de la ciudad de finales de siglo. Por una parte, Capmany documenta la realidad
dura de la clase trabajadora en espacios como el Poble Sec (Serie IV, Postal 1:
1870). Sale a la luz un barrio obrero de barraques y pequeñas
fábricas crecido a la falda de la montaña de Montjuïc, fuera de la regulación
del Plan Cerdà. Aquí, las condiciones de vida eran extremas, marcadas por el
humo de las chimeneas y la falta de alcantarillado, formando la otra cara de la
moneda de la Barcelona burguesa.
También
encontramos la memoria de las viejas masías como Can Gibert (Serie IV, Postal 3:
1870), grandes casas de campo que habían dominado el Llano de Barcelona
durante siglos y que ahora se veían rodeadas y finalmente absorbidas por el
crecimiento inexorable de las fábricas y las calles del Ensanche.
A
la entrada de la ciudad vieja, el paisaje urbano continuaba limpiándose de
recuerdos medievales. Las Torres de Canaletes (Serie IV,
Postal 2: 1855), que habían formado parte de la muralla interior de
la Rambla, fueron eliminadas para abrir completamente el paseo hacia la nueva
plaza de Cataluña. En estas mismas calles antiguas, negocios familiares como la
Confiteria de Pere Llibre (Serie IV, Postal 4: 1882) en
la calle de Fernando, ofrecían un espacio de calidez y lujo cotidiano con sus
ricas decoraciones de madera tallada, donde las familias acomodadas merendaban
una taza de chocolate.
La
modernización de la ciudad también se medía en sus centros de conocimiento. La Universitat Nova (Serie IV, Postal 5: 1870), diseñada
por Elies Rogent en la plaza de la Universidad, se muestra en la postal en
pleno proceso de edificación. Con su imponente estilo neomedieval y sus grandes
claustros, la construcción de este edificio simbolizó la recuperación de los
estudios universitarios para la ciudad, después de que hubieran sido prohibidos
y trasladados a Cervera por Felipe V en el siglo XVIII.
Uno
de los grandes aciertos documentales de esta serie es la trilogía de postales
dedicada a la construcción del Monument a Colom (Serie IV,
Postales 6, 7 y 8: 1887). A través de ellas, Capmany documenta la
potencia de la industria catalana. La primera nos muestra la Fundició dels fragments en bronce en los talleres
locales; la segunda, la espectacular Bastida de ferro
diseñada por el ingeniero Gaietà Buïgas, una estructura que desafió las alturas
del puerto; y la tercera inmortaliza el Hissament de l'estàtua
de Rafael Atché mediante potentes grúas de vapor, una auténtica hazaña técnica
para la época que atrajo a miles de ciudadanos asombrados.
La
historia profunda de la ciudad brota en medio de estas obras con el hallazgo
del Temple Romà (Serie IV, Postal 9: Siglos I-IV). El
redescubrimiento de las monumentales columnas corintias del antiguo Templo de
Augusto en el interior de una casa de la calle del Paradís encendió la llama de
la arqueología local, integrando el pasado romano de Barcino
en el relato histórico de la ciudad.
La
serie se cierra con una joya fotográfica de carácter atmosférico: la Nevada. Pla de la Boqueria (Serie IV, Postal 10: 1883).
Una estampa que capta un momento de excepción climática, donde la gran alfombra
blanca transforma el mercado al aire libre en un paisaje nórdico, deteniendo
por unas horas el ritmo agitado de la Rambla.
CAPÍTULO V: El pulso de la calle, el teatro y el mar
(Análisis de la Serie V)
La
Serie V centra su mirada en el gran corazón de la
ciudad: la Rambla y su conexión directa con el puerto. La Rambla del Mig (Serie V, Postal 1: 1882), o Rambla de
las Flores, se muestra en todo su esplendor costumbrista. Aquí, las
tradicionales floristas con sus mesas de madera, los pajareros y los primeros
quioscos de prensa convivían con intelectuales, vagabundos y burgueses, creando
el crisol cultural más importante del Mediterráneo.
Cerca
de allí, la Plaça Antoni López (Serie V, Postal 2: 1886) flanqueaba
el frente marítimo. Presidida por la monumental estatua del Marqués de
Comillas, esta plaza encarnaba el poder económico de las grandes fortunas
coloniales españolas de la época de la Restauración, un espacio vinculado a la
riqueza que llegaba de las Américas.
El
comercio de la salud y la ciencia tiene su espacio con la Farmàcia del Dr. Andreu (Serie V, Postal 3: 1889).
Salvador Andreu, además de comercializar sus famosas pastillas, fue uno de los
grandes urbanizadores de Barcelona, estando detrás del proyecto de la
ciudad-jardín del Tibidabo. Su farmacia era el reflejo de una época donde la
ciencia se mezclaba con el diseño de interiores de lujo.
El
ocio popular y el espectáculo están representados por el Teatre Principal (Serie V, Postal 6: 1870). Como teatro
más antiguo de la ciudad (el antiguo Teatre de la Santa Creu), el Principal
mantenía una enconada competencia con el Liceu. Mientras este último era el
feudo de la ópera italiana y la gran burguesía, el Principal acogía a un
público más diverso, amante de la zarzuela, el teatro en catalán y los
espectáculos de variedades.
El
sector marítimo se documenta a fondo en la Boca del Port (Serie V, Postal
5: 1883) y el Moll de la Muralla (Serie V,
Postal 9: 1882). Estas postals muestran el monumental trabajo de
ampliación del puerto viejo, con la construcción de nuevos diques y muelles
para poder albergar a los transatlánticos de gran calado, un cambio estructural
que desplazó definitivamente a las viejas barcas de madera para dar paso al
carbón y al hierro de la navegación moderna.
Este
pasado marítimo se conectaba de forma casi orgánica con las monumentales Les Drassanes (Serie V, Postal 7: 1852). El histórico
arsenal gótico medieval, que se aprecia en la postal protegido todavía por sus
lienzos de muralla defensiva, hacía las funciones de cuartel de artillería, un
uso estrictamente cerrado y militarizado que impedía a los barceloneses
disfrutar de una de las joyas arquitectónicas de la Corona de Aragón.
La
serie se complementa con la presencia de nuevos espacios públicos ganados al
Ejército, como el parque de La Ciutadella (Serie V, Postal
4: 1870) en sus primeros momentos de entrega a la ciudad, y nuevas
fuentes decorativas como la Font Monumental (Serie V,
Postal 8: 1872) y la Font-Brollador Monumental
(Serie V, Postal 10: 1870), que actuaban como hitos visuales para
articular los ejes del nuevo diseño urbano del puerto.
CAPÍTULO VI: La ciudad vieja bajo la piqueta (Análisis
de la Serie VI)
La
última serie de la colección de Capmany es quizás la más dramática, ya que
actúa como testigo directo de la destrucción sistemática de la Ciutat Vella
durante las primeras décadas del siglo XX. El hecho histórico central que
sobrevuela estas postales es la apertura de la Vía Laietana (iniciada en 1908),
un proyecto urbanístico radical que cruzó como una cicatriz el corazón del
Barrio Gótico y de la Ribera para conectar de forma rápida el distrito
industrial del Ensanche con el puerto de la ciudad.
Espacios
históricos como la Plaça de l'Àngel (Serie VI, Postal 4: 1885)
se muestran en su estado original. Este lugar, cruce medieval donde se situaban
los negocios de los viejos cambiistas y mercaderes cerca de la Catedral, fue
casi completamente borrado por la piqueta reformadora, perdiendo para siempre
edificios de fachadas de piedra y balcones de hierro forjado de un valor
incalculable.
El
mismo destino de desaparición o profunda transformación sufrieron calles
populares como el Carrer de sota muralla (Serie VI, Postal 8:
1878) o el misterioso Carrer de les Tres Voltes
(Serie VI, Postal 6: 1911). Este último, con sus arcos puente
característicos del urbanismo medieval que unían casas a lado y lado del
estrecho callejón, es captado en la postal en el año 1911 como un documento de
urgencia, poco antes de que los obreros lo hicieran caer para abrir espacios
más anchos y ventilados.
La
serie también recoge los grandes centros de la vida institucional antigua, como
la Plaça del Palau (Serie VI, Postal 1: 1873). Esta plaza
había sido el verdadero centro político de la Barcelona del siglo XVIII y XIX,
ya que acogía el Palacio del Lloctinent, la Aduana y la Lonja de Mar. La postal
capta el espacio antes de que el gran incendio de 1875 destruyera el Palacio
Real interior, desplazando definitivamente el centro de gravedad del poder
hacia la plaza de Sant Jaume. En este entorno se situaba la vieja Casa de Correus (Serie VI, Postal 2: 1830), un edificio
neoclásico primitivo que gestionaba las comunicaciones antes de la construcción
de la monumental sede actual en la Vía Laietana.
La
monumentalidad artística de la ciudad antigua se reivindica en postales como el
Palau Reial (Serie VI, Postal 5: 1870) (Palacio del
Lloctinent) en la plaza del Rey, o la Catedral Interior (Serie VI,
Postal 9: 1876). La imagen de las naves góticas nos devuelve a una
atmósfera casi mística, donde el silencio de las piedras medievales se mantenía
intacto antes de la masificación del turismo urbano moderno.
El
diseño de plazas públicas elegantes brilla en la Font-brollador monumental
(Serie VI, Postal 3: 1876), que inmortaliza la instalación de la
famosa Fuente de las Tres Gracias en la Plaza Real, un diseño
de Antoni Rovira i Trias con figuras de hierro oscuro que se convirtió en el
gran corazón artístico de este espacio porticado neoclásico.
Finalmente,
la colección cierra su viaje en dos espacios de transición clave: la Plaça de Catalunya (Serie VI, Postal 7: 1887) y el Monumental (Plaça del Pedró, 1870) (Serie VI, Postal 10).
La plaza de Cataluña se muestra en el año 1887 como un solar caótico y de
tierra batida, un lugar de transición lleno de barracas de madera donde se
instalaban circos y teatros ambulantes, antes de que las obras de la Exposición
de 1888 obligaran a hacer una primera limpieza del espacio que se convertiría
en el centro neurálgico de la metrópolis. Por el contrario, la plaza del Pedró
del Raval nos devuelve a la Barcelona más auténtica y obrera, presidida por el
viejo monumento de la Fuente de Santa Eulalia, testigo del latido diario de las
clases populares que se resistían a perder sus tradiciones en medio de una
ciudad que cambiaba de piel de manera imparable.
CONCLUSIÓN: El legado de la colección de Aureli
Capmany
Cuando
giramos la mirada hacia la colección completa de aspectos ciudadanos
desaparecidos historiados por Aureli Capmany, entendemos que su trabajo no fue
el de un simple coleccionista de recuerdos bonitos. Cada una de las
veinticuatro postales analizadas es un fragmento de un rompecabezas histórico.
Capmany logró captar la tensión constante entre el progreso material y la
pérdida de identidad histórica de una ciudad.
Gracias
a su labor de documentación costumbrista, hoy podemos recorrer el perfil de las
viejas murallas de mar, oler el gas de las primeras farolas de la Rambla,
sentir el ruido de las grúas de hierro colado de la Ciudadela de 1888 o llorar
la destrucción de la Casa Gralla. La Barcelona actual, cosmopolita, moderna y
abierta, se ha construido sobre los cimientos de aquella ciudad desaparecida
que Capmany decidió salvar con su pluma y su mirada arqueológica. Su colección
es un espejo donde la Barcelona del presente se puede mirar para recordar,
siempre, de dónde viene.
Detalles históricos de cada
postal de la Serie I (INDEX):
1. Vista panoràmica (1850)
Descripción: Panorámica de Barcelona tomada desde Montjuïc,
capturando la ciudad antes de las transformaciones del Plan Cerdà y el derribo
de las murallas (iniciado en 1854). Muestra un núcleo urbano compacto, rodeado
de huertos y zonas rurales. Destacan edificios como la Catedral y el puerto
antiguo, aún sin la expansión industrial del siglo XIX.
2. Muralla de la mar (1848)
Descripción: Últimos vestigios de la muralla marítima
medieval, construida en el siglo XIV para proteger la ciudad de ataques
piratas. Derribada parcialmente en 1848 para modernizar el puerto, su
eliminación permitió la expansión hacia el mar y la construcción del Passeig de
Colom.
3. Font del Vell (1870)
Descripción: También llamada Font de Sant Just o de
la Sabateria, ubicada en la plaza homónima del Barri Gòtic. Aunque de
origen medieval, su estructura actual data de reformas del siglo XIX. Era un
punto vital para el abastecimiento de agua y un lugar de encuentro social en el
corazón histórico.
4. Convent del Carme (1820)
Descripción: Convento carmelita del Raval, fundado en el siglo
XIII. Tras la desamortización de Mendizábal (1835), fue expropiado y demolido.
Sus terrenos se urbanizaron para crear la Rambla del Raval, borrando su huella
física pero preservando su memoria en la toponimia local.
5. Plaça de Jonqueres
(1869)
Descripción: Plaza histórica cerca de Via Laietana,
caracterizada por su trazado irregular y edificios bajos. Desapareció con la
apertura de Via Laietana (1908-1913), proyecto que transformó el centro de
Barcelona para mejorar la circulación y conectar el puerto con el Eixample.
6. Bunyoleria del Tio Nelo
(1887)
Descripción: Puesto ambulante de buñuelos regentado por el
popular "Tío Nelo". Representa la gastronomía callejera del siglo
XIX, donde vendedores como él ofrecían productos típicos (buñuelos, churros) en
mercados y festividades, siendo parte esencial de la vida cotidiana.
7. Jardí del General (1870)
Descripción: Jardines situados en los terrenos de la antigua
Ciutadella militar. Su nombre honraba al General Prim, quien impulsó la cesión
de la fortaleza a la ciudad en 1869. Estos jardines fueron la semilla del
futuro Parc de la Ciutadella, diseñado para la Exposición Universal de 1888.
8. La Ribera (1870)
Descripción: Barrio medieval junto al puerto, conocido por su
actividad mercantil y talleres artesanales. En 1870, conservaba su laberinto de
calles estrechas y casas gremiales. Sufrió un declive tras la construcción de
la Estació de França y la industrialización, pero hoy alberga el Museo Picasso.
9. La Rambla il·luminada
(1877)
Descripción: El paseo de La Rambla, iluminado con farolas de
gas, símbolo de modernidad. La luz artificial permitía actividades nocturnas y
revitalizaba el comercio. En esta época, La Rambla ya era un escenario de
tertulias, teatros y cafés, consolidándose como eje social de Barcelona.
10. Font monumental (1870)
Descripción: Fuentes públicas como la Font de
Canaletes o la Font de les Tres Gràcies (Plaça
Reial), diseñadas para abastecer de agua y embellecer la ciudad. Combinaban
utilidad y arte, con esculturas neoclásicas y detalles ornamentales, reflejando
las reformas higienistas del siglo XIX.
Detalles históricos de cada
postal de la Serie II (INDEX):
1. Vista panorámica (1875)
Descripción: Muestra los cambios urbanos en Barcelona tras 25
años de transformaciones, como la expansión del Eixample bajo el Plan Cerdà.
Comparada con la vista de 1850, destaca el crecimiento de la ciudad hacia zonas
antes rurales.
2. Passeig de Gràcia (1870)
Descripción: En sus inicios como bulevar burgués, aún sin los
icónicos edificios modernistas. Conectaba Barcelona con la villa independiente
de Gràcia (anexionada en 1897). Su transformación en símbolo de lujo comenzó
con la llegada de familias adineradas.
3. Portal de l'Àngel (1882)
Descripción: Calle comercial que heredó su nombre de una
puerta medieval derribada en 1854. En 1882, ya era un eje vital para el
comercio, con tiendas tradicionales y tránsito de carruajes.
4. Barceloneta (1872)
Descripción: Barrio marinero construido en 1753 para realojar
a desplazados por la Ciutadella. En 1872, mantenía su trazado ortogonal y vida
ligada al mar, con pescadores, astilleros y tabernas populares.
5. Catedral, Portal Major
(1887)
Descripción: Fachada neogótica de la Catedral de Barcelona,
financiada por Manuel Girona para la Exposición Universal de 1888. Aunque la
estructura gótica es medieval (s. XIII-XV), esta fachada se completó en el
siglo XIX.
6. Carrer de les Corts
Catalanes (1870)
Descripción: Futura Gran Via de les Corts Catalanes, parte del
Plan Cerdà. En 1870, era una vía en desarrollo, con edificios en construcción y
un trazado que anticipaba su rol como arteria del Eixample.
7. Casa Gralla (1856)
Descripción: Palacio renacentista del siglo XIV, trasladado
piedra a piedra en 1856 para evitar su demolición. Ubicado temporalmente en la
calle Canuda, fue demolido definitivamente en 1969. Ejemplo temprano de
conservación patrimonial.
8. Teatre del Liceu (1870)
Descripción: Principal teatro de ópera de Barcelona,
inaugurado en 1847. En 1870, era epicentro cultural de la burguesía, aunque en
1861 sufrió un incendio y fue reconstruido. Reflejaba la división social en sus
palcos y plateas.
9. Font monumental (1880)
Descripción: Fuente ornamental vinculada a las mejoras urbanas
previas a la Exposición de 1888. Posiblemente la Font de les Tres Gràcies
(Plaça Reial) o la de Canaletes, combinando utilidad pública y estética.
10. Flaga Rénil (1870)
Nota: El nombre parece ser una errata o término
ambiguo. Podría referirse al Palau Reial (residencia real en
Plaça del Rei) o a la Plaça de Sant Jaume, sede del gobierno
catalán. Alternativamente, "Flaga" podría ser "Fàbrica" o
"Flamenco", pero sin datos precisos.
INDEX: Serie III –
Exposició Universal (1888)
1. Acte inaugural. Arc de
Triomf
Descripción: Inauguración de la Exposición Universal el 8 de
abril de 1888. El Arc de Triomf, diseñado por Josep Vilaseca, simbolizaba la
entrada al recinto ferial en el Parc de la Ciutadella. El evento marcó el
renacimiento económico y cultural de Barcelona tras décadas de crisis.
2. Porta d’entrada
Descripción: El Arc de Triomf, en estilo neomudéjar con
relieves alegóricos, era la puerta principal de acceso. Su diseño fusionaba
tradición catalana y modernidad, reflejando el espíritu de la exposición.
3. Aspecte parcial
Descripción: Vista de los pabellones internacionales en el
Parc de la Ciutadella. Destacaban estructuras efímeras como el Palau de la
Indústria y el Salón del Descanso, donde se exhibían avances tecnológicos y
artísticos.
4. Vista parcial del
recinte
Descripción: Panorámica que muestra la diversidad
arquitectónica del recinto, desde pabellones modernistas hasta jardines
diseñados por Josep Fontserè. La exposición atrajo a 2 millones de visitantes.
5. Pont de ferro de la
Secció Marítima
Descripción: Puente metálico sobre un lago artificial,
vinculado a la sección marítima que exhibía maquetas de barcos y tecnología
naval. Ejemplo de la ingeniería del hierro, material emblemático del siglo XIX.
6. Façana posterior del
Palau de la Indústria i escala del viaducte
Descripción: El Palau de la Indústria, obra de Jaume Gustà,
albergaba exposiciones industriales. La escalera conectaba con un viaducto que
permitía vistas panorámicas del recinto.
7. Gran Hotel Internacional
Descripción: Construido en 60 días por Lluís Domènech i
Montaner, fue un hito de la arquitectura modernista. Con capacidad para 2.000
huéspedes, se demolió tras la exposición, dejando solo fotografías como
testimonio.
8. Gran Hotel
Internacional. Detall del vestíbul
Descripción: Vestíbulo con techos decorados con motivos
florales y hierro forjado, típicos del modernismo. Un símbolo del lujo y la
innovación técnica de la época.
9. Passeig de Colom
Descripción: Remodelado para la exposición, este paseo
conectaba el puerto con el Monument a Colón (inaugurado en 1888). Fue clave en
la reurbanización del frente marítimo.
10. Cafè Restaurant
Descripción: Espacio social dentro del recinto, donde se
servían comidas internacionales. Reflejaba la apertura de Barcelona a
influencias globales.
INDEX: Serie IV
1. Poble Sec (1870)
Descripción: Barrio obrero al pie de Montjuïc, surgido por la
industrialización. Sus calles albergaban fábricas y viviendas modestas,
contrastando con la Barcelona burguesa.
2. Torres de Canaletes
(1855)
Descripción: Parte de la muralla medieval derribada en 1854.
Las torres, cerca de la actual Font de Canaletes, fueron eliminadas para
expandir La Rambla.
3. Can Gibert (1870)
Descripción: Masía absorbida por el crecimiento urbano.
Representa la transición de Barcelona de ciudad rural a metrópoli industrial.
4. Confiteria de Pere
Llibre (1882)
Descripción: Pastelería emblemática del comercio tradicional.
Lugares como este eran centros de reunión social, especialmente para la clase
media.
5. Universitat Nova (1870)
Descripción: Edificio neogótico de la Universidad de Barcelona
(Plaça de la Universitat), diseñado por Elies Rogent. Su construcción
(1863-1882) simbolizó la modernización educativa.
6. Monument a Colom.
Fundició dels fragments (1887)
Descripción: Proceso de fundición de la estatua en bronce,
obra de Rafael Atché. Las piezas se fabricaron en Barcelona, destacando la
capacidad industrial local.
7. Monument a Colom.
Bastida de ferro (1887)
Descripción: Andamios de hierro usados para ensamblar la
columna de 60 metros. Una hazaña técnica dirigida por el ingeniero Gaietà
Buïgas.
8. Monument a Colom.
Hissament de l'estàtua (1887)
Descripción: Instalación de la estatua de Colón en noviembre
de 1887. Usaron grúas de vapor, tecnología puntera para la época.
9. Temple Romà (segles
I–IV)
Descripción: Columnas del Templo de Augusto en la calle
Paradís, vestigio de Barcino. Redescubiertas en el siglo XIX, se integraron en
un patio medieval.
10. Nevada. Pla de la
Boqueria (1883)
Descripción: Rara nevada en el Pla de la Boqueria (actual
Mercat de la Boqueria). La imagen captura un evento excepcional en un espacio
comercial clave.
INDEX: Serie V
1. Rambla del Mig (1882)
Descripción: Tramo central de La Rambla, famoso por sus
floristerías y quioscos. Punto neurálgico de la vida social y cultural
barcelonesa.
2. Plaça Antoni López
(1886)
Descripción: Dedicada al controvertido Marquès de Comillas, su
estatua ecuestre (retirada en 2018) reflejaba tensiones entre memoria histórica
y poder colonial.
3. Farmàcia del Dr. Andreu
(1889)
Descripción: Fundada por Salvador Andreu, pionero farmacéutico
y promotor del Tibidabo. La farmacia combinaba ciencia y comercio, con diseños
modernistas.
4. La Ciutadella (1870)
Descripción: Antigua fortaleza militar convertida en parque
público tras su cesión en 1869. Aquí se ubicó la Exposición de 1888,
transformando su uso represivo en espacio lúdico.
5. Boca del Port (1883)
Descripción: Entrada del puerto, modernizado en el siglo XIX
con nuevos diques. Clave para el comercio marítimo y la conexión con América y
Europa.
6. Teatre Principal (1870)
Descripción: Teatro más antiguo de Barcelona (inaugurado en
1568), rival del Liceu. Programaba obras de teatro popular, zarzuelas y
espectáculos variados.
7. Les Drassanes (1852)
Descripción: Atarazanas medievales (s. XIII), usadas como
arsenal militar en el XIX. Hoy son el Museu Marítim, conservando barcos
históricos como la réplica de la galera Real.
8. Font Monumental (1872)
Descripción: Posiblemente la Font de les Tres Gràcies (Plaça
Reial), diseñada por Antoni Rovira i Trias. Combina utilidad pública y arte neoclásico.
9. Moll de la Muralla
(1882)
Descripción: Muelle adyacente a la muralla marítima, derribada
para ampliar el puerto. Ejemplo de la pugna entre patrimonio y progreso.
10. Font-Brollador
Monumental (1870)
Descripción: Fuente con surtidores, como la de Sant Just o la
desaparecida de Sant Jaume. Mejoraban el acceso al agua y embellecían plazas.
INDEX: Serie VI
1. Plaça del Palau (1873)
Descripción: Antiguo centro político cerca de la Llotja de
Mar. Aquí se ubicaban instituciones como la Aduana y el Palau Reial Major.
2. Casa de Correus (1830)
Descripción: Edificio neoclásico que albergaba el servicio
postal. Predecesor de construcciones más modernas, como el edificio de Correus
de Via Laietana (1927).
3. Font-brollador
monumental (1876)
Descripción: Probablemente la Font de les Tres Gràcies,
inaugurada en 1876 en Plaça Reial. Destacaba por sus esculturas de hierro
fundido y diseño simétrico.
4. Plaça de l'Àngel (1885)
Descripción: En el Barri Gòtic, cerca de la Catedral. Su
nombre viene de una imagen religiosa, y era cruce de calles medievales como
Llibreteria.
5. Palau Reial (1870)
Descripción: Posiblemente el Palau Reial Major (s. XIV),
residencia de reyes medievales, o el Palau de la Virreina (s. XVIII), usado
para actos protocolarios.
6. Carrer de les Tres
Voltes (1911)
Descripción: Calle del Barri Gòtic con arcos medievales. La
fecha tardía (1911) sugiere que la postal documenta cambios urbanos posteriores
a 1900.
7. Plaça de Catalunya
(1887)
Descripción: En 1887, era un solar en transición entre Ciutat
Vella y el Eixample. Su urbanización definitiva (diseñada por Puig i Cadafalch)
se completó en 1929.
8. Carrer de sota muralla
(1878)
Descripción: Calle junto a la muralla marítima, demolida en
1854. Testigo de la expansión portuaria y la pérdida de estructuras defensivas
históricas.
9. Catedral Interior (1876)
Descripción: Interior gótico de la Catedral, con vidrieras del
s. XV y el coro tallado en madera. Restaurada en el XIX para recuperar su
esplendor medieval.
10. Monumental (Plaça del
Pedró, 1870)
Descripción: Plaza en el Raval, nombrada por una cruz de
término (pedró). Alberga la iglesia de Sant Llàtzer, vinculada a leprosos en la
Edad Media.
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