De los álbumes privados a Instagram: la historia de la postal, contada por sus investigadores
2.1. De la pasión coleccionista al
análisis crítico
La investigación sobre la tarjeta postal
en España ha vivido una transformación radical desde mediados de los 90. Los
pioneros fueron los catalogadores sistemáticos, con Martín Carrasco
Marqués a la cabeza. Su catálogo de 1992 sobre las primeras postales de
Hauser y Menet (1892-1905) fue un breakthrough metodológico: aplicó
criterios bibliográficos rigurosos a un objeto que hasta entonces solo
interesaba a coleccionistas. Sus ediciones de 2009 y 2018 ampliaron la
cobertura y establecieron estándares que hoy usan todos los investigadores
(Carrasco Marqués, 1992, 2009, 2018).
El salto cualitativo llegó con Jean-Louis
Guereña y su artículo seminal de 2005. Guereña demostró que las postales no
son simples fotografías bonitas, sino documentos activos que construyen
imaginarios territoriales y estereotipos identitarios. Analizó el coleccionismo
como un "auténtico rito de sociabilidad" y descubrió que la
postal funcionaba como una primera red social: desconocidos intercambiaban
imágenes, familias mantenían contacto a distancia, viajeros documentaban
experiencias. Esta reorientación abrió la puerta a estudios sobre consumo,
identidad y prácticas culturales (Guereña, 2005).
En el ámbito angloamericano, Reid
Badger (1979) y Richard Mandell (1967) situaron la postal en el
contexto de las Exposiciones Universales. Badger demostró que la
Exposición Colombina de Chicago (1893) fue el punto de inflexión para la postal
en Estados Unidos, con Charles W. Goldsmith produciendo las primeras
cromolitografías multicolor en máquinas expendedoras. Mandell analizó la de
París 1900, que con 50 millones de visitantes generó una demanda masiva de
souvenirs postales. Ambos mostraron que las postales no eran un subproducto
marginal, sino vectores privilegiados de modernidad (Badger, 1979;
Mandell, 1967).
Paul Greenhalgh en Ephemeral Vistas (1988) teorizó las Exposiciones
como "visiones efímeras" de la modernidad industrial. Las
postales, argumentó, perpetuaban la memoria de espectáculos que desaparecían
físicamente. Acuñó el concepto de "cultura efímera" para
describir objetos de consumo visual diseñados para el descarte inmediato pero
que, paradójicamente, adquirían valor documental con el tiempo. Esta
perspectiva permite entender la postal como artefacto de temporalidad
contradictoria: masiva y desechable, pero también archivística (Greenhalgh,
1988).
En España, Manuel Alonso Laza
(1997) realizó el primer estudio monográfico local sobre Santander (1897-1941).
Demostró que las postales documentaban la tensión entre modernización urbana
(avenidas, hoteles, puertos) y la imagen pintoresca que vendía mejor: playas,
panorámicas, monumentos históricos. Los editores seleccionaban motivos según lógica
comercial, no documental. Las vistas "típicas" vendían más que
las industriales, y esa selección estructuraba la representación visual del
territorio (Alonso Laza, 1997).
Francisco Carreras y Candi ya en 1903 publicó Las Tarjetas Postales en España, una
fuente primaria invaluable por su contemporaneidad. Documentó la explosión
inicial del coleccionismo, las primeras sociedades cartófilas y los debates
sobre catalogación. Aunque metodológicamente primitivo, su texto revela que los
contemporáneos percibían la postal como una innovación cultural
significativa (Carreras y Candi, 1903).
2.2. Superando las fronteras del análisis
La investigación previa ha caído en
varias trampas que este estudio busca evitar. Algunos autores trataron la
postal como un objeto arqueológico ahistórico, catalogándolo sin
contextualizarlo en sistemas productivos, circuitos comerciales o prácticas de
consumo. Otros se centraron exclusivamente en el análisis estético o en
fotógrafos individuales, ignorando las condiciones materiales de la producción
industrial masiva. Ambas aproximaciones, aunque útiles, son insuficientes.
Este estudio rechaza esas
compartimentalizaciones. Insiste en analizar la postal como producto de un sistema
productivo integrado: editores que seleccionaban motivos según el mercado;
fotógrafos que capturaban imágenes; imprentas que reproducían mediante fototipia
y cromolitografía; distribuidores que organizaban la logística; vendedores
minoristas en kioscos y librerías; coleccionistas que creaban redes de
intercambio; consumidores que compraban, enviaban y acumulaban. Solo este
enfoque sistémico permite entender la postal como un nodo dentro de una
cadena de valor compleja.
Otro problema ha sido tratar España como
un objeto exótico, enfatizando tópicos costumbristas (flamenco, toros, tipos
populares) sin preguntar cómo se construyeron esos estereotipos. La
investigación asumía que las postales "reflejaban" realidades
preexistentes, sin reconocer que participaban activamente en producirlas
mediante selección, énfasis y ocultamiento. Este estudio pregunta: ¿quiénes
decidían qué era "lo español" visualmente? ¿qué motivos se repetían y
cuáles se excluían? ¿cómo negociaban los editores entre la demanda turística
europea de una "España exótica y medieval" y los proyectos de
modernización nacional?
Finalmente, muchos marcos interpretativos
han esencializado las identidades nacionales, tratando "lo
español" como una categoría estable. Esta investigación adopta una
perspectiva constructivista: las identidades nacionales no preexisten a
las postales, sino que son parcialmente producidas por la circulación
masiva de imágenes que naturalizan asociaciones (Toledo=medievalidad,
Andalucía=orientalismo, Cataluña=modernismo).
2.3. Los huecos que aún quedan por llenar
A pesar de los avances, la historiografía
presenta lagunas sustanciales. Primera: falta un estudio comparativo
sistemático entre producción española, francesa, alemana, inglesa y
estadounidense. La investigación ha sido predominantemente nacional, sin
diálogo transnacional. Segunda: falta análisis cuantitativo riguroso de
series temporales de producción, circulación y consumo. Aunque se citan cifras
aisladas, no hay reconstrucciones sistemáticas que permitan analizar tendencias
y ciclos.
Tercera: falta estudio de la Segunda
República (1931-1936) como período de transformación visual. Aunque se han
analizado las postales de la Guerra Civil como propaganda, el período
republicano precedente está subexplorado. Las postales de esos años muestran
una reorientación hacia usos pedagógicos, nuevas temáticas de infraestructura
moderna y la construcción de un imaginario nacional republicano.
Cuarta: falta un estudio de género
sobre quiénes producían, circulaban y consumían postales. ¿Era el coleccionismo
una actividad masculina, femenina o mixta? ¿Qué postales compraban mujeres
frente a hombres? ¿Cómo representaban las postales la feminidad y la
masculinidad?
Quinta: falta análisis de álbumes
privados como fuente para reconstruir prácticas de consumo. Examinar
álbumes completos revelaría criterios de selección, organización temática y
biografías personales documentadas visualmente. Sexta: falta digitalización
masiva y catalogación normalizada de colecciones españolas. Las postales
permanecen dispersas en múltiples instituciones sin interoperabilidad,
dificultando el análisis de grandes corpus.
Los debates historiográficos
actuales giran en torno a tres cuestiones: (1) ¿Es la postal una fuente
histórica confiable o una construcción ideológica que distorsiona? La respuesta
depende de la pregunta: para mentalidades visuales es privilegiada; para
realidades materiales, requiere triangulación. (2) ¿Eran los coleccionistas
receptores pasivos o actores activos que reinterpretaban las imágenes? La
evidencia sugiere que ambas dinámicas coexistían. (3) ¿El predominio de
motivos medievales evidencia resistencia a la modernización o simple lógica
comercial?
Este estudio aporta: (1) una síntesis interpretativa que integra historia técnica, económica, cultural y política; (2) análisis sistemático de editores principales mediante fuentes primarias; (3) contextualización transnacional que sitúa a España dentro de circuitos europeos; (4) análisis de la Guerra Civil como culminación de usos propagandísticos; y (5) reflexión metodológica sobre el potencial y los límites de la postal como fuente historiográfica.
2. ESTADO DE LA CUESTIÓN Y MARCO HISTORIOGRÁFICO
2.1 Justificación Historiográfica y Revisión Crítica de la
Literatura
La historiografía de la tarjeta postal en el ámbito hispánico ha experimentado evolución significativa desde mediados de la década de 1990, pasando de aproximación eminentemente descriptiva y coleccionista hacia análisis críticos que integran metodologías de historia cultural, historia visual y sociología del consumo. Los trabajos pioneros de Martín Carrasco Marqués establecieron corpus sistemáticos fundamentales que permitieron periodización rigurosa y análisis estructurado de series editoriales. Su catálogo de 1992 (Catálogo de las Primeras Tarjetas Postales de España Impresas por Hauser y Menet, 1892-1905) constituyó breakthrough metodológico al aplicar criterios bibliográficos rigurosos al estudio de postales, tratándolas como documentos seriados susceptibles de catalogación normalizada. Las ediciones posteriores (2009, 2018) ampliaron cobertura cronológica y refinaron criterios taxonómicos, estableciendo estándares que investigadores posteriores han adoptado (Carrasco Marqués, 1992, 2009, 2018).
La aportación fundamental de Jean-Louis Guereña en su artículo seminal "Imagen y Memoria: La Tarjeta Postal a Finales del Siglo XIX y Principios del XX" (2005) desplazó el foco analítico desde catalogación descriptiva hacia interpretación social y cultural. Guereña argumentó que postales no son objetos estáticos que registran pasivamente realidades preexistentes sino documentos activos que participan en construcción de imaginarios territoriales, selección de memoria colectiva, y producción de estereotipos identitarios. Su análisis del coleccionismo postal como "auténtico rito de sociabilidad" demostró que postales funcionaban como tecnologías de conectividad social comparables funcionalmente a redes sociales digitales contemporáneas. Desconocidos establecían relaciones mediante intercambio; familias mantenían contacto a distancia; viajeros reportaban experiencias; coleccionistas organizaban sistemas clasificatorios complejos. Esta reorientación metodológica abrió campo a estudios sobre prácticas de consumo, sociabilidad, construcción de identidad (Guereña, 2005).
En el ámbito angloamericano, investigadores como Reid Badger (1979) y Richard Mandell (1967) situaron postal dentro de contexto más amplio de Exposiciones Universales y espectáculos de modernidad. Badger demostró que Exposición Colombina de Chicago (1893) fue momento catalizador para adopción masiva de postales ilustradas en Estados Unidos, con Charles W. Goldsmith produciendo primeras postales oficiales cromolitográficas multicolor distribuidas mediante máquinas expendedoras. Mandell analizó Exposición Universal de París 1900, que atrajo 50 millones de visitantes y generó demanda colosal de postales como souvenirs masivos. Estos trabajos demostraron que postales no eran meramente subproductos marginales de Exposiciones sino vectores privilegiados de difusión de imaginarios de modernidad, permitiendo que millones que nunca visitarían París accedieran a imágenes de Torre Eiffel, pabellones nacionales, innovaciones técnicas (Badger, 1979; Mandell, 1967).
Paul Greenhalgh en Ephemeral Vistas (1988) teorizó Exposiciones Universales como "visiones efímeras" que condensaban ansiedades y aspiraciones de modernidad industrial. Postales funcionaban como extensiones temporales de estas visiones: mientras edificios de Exposiciones eran demolidos tras clausura, postales perpetuaban memoria visual de espectáculos. Greenhalgh acuñó concepto de "cultura efímera" para describir producción masiva de objetos de consumo visual destinados a obsolescencia rápida pero que, paradójicamente, adquirían valor documental retrospectivo. Su marco teórico permite entender postal como artefacto que articula temporalidad contradictoria: diseñada para consumo inmediato y descarte, pero preservada mediante coleccionismo, transformándose en documento histórico (Greenhalgh, 1988).
En contexto español, Manuel Alonso Laza (1997) realizó estudio monográfico pionero sobre postales de Santander (1897-1941), demostrando potencial de análisis localizado. Alonso Laza examinó cómo postales documentaban transformación urbana de ciudad balnearia, revelando tensiones entre modernización infraestructural (nuevas avenidas, hoteles, instalaciones portuarias) y persistencia de imaginería pintoresquista que enfatizaba playas, panorámicas naturales, edificios históricos. Su análisis evidenció que editores seleccionaban motivos visuales según lógica comercial: postales de vistas "típicas" vendían mejor que postales de modernización industrial. Esta lógica comercial estructuraba representación visual de territorio, privilegiando ciertos espacios mientras ocultaba otros (Alonso Laza, 1997).
Francisco Carreras y Candi publicó en 1903 Las Tarjetas Postales en España, obra temprana que constituye fuente primaria valiosa por su contemporaneidad con fenómeno estudiado. Carreras y Candi documentó explosión inicial de coleccionismo postal en España, sociedades cartófilas emergentes, debates sobre criterios de catalogación, y entusiasmo público por nuevo medio. Aunque metodológicamente primitivo según estándares académicos actuales, su texto proporciona testimonio directo de mentalidades de época, evidenciando que contemporáneos percibían postal como innovación significativa merecedora de atención intelectual (Carreras y Candi, 1903).
2.2 Delimitación del Objeto de Estudio y Marcos Interpretativos
Previos
La investigación anterior ha operado frecuentemente con delimitaciones problemáticas que este estudio busca superar. Algunos autores trataron postal como objeto arqueológico ahistórico, catalogándola sin contextualización social, económica o cultural. Esta aproximación, aunque útil para establecer corpus empíricos, descontextualizaba postales de sistemas productivos, circuitos comerciales y prácticas de consumo que les daban sentido. Otros privilegiaron exclusivamente análisis estético o historia de fotógrafos individuales, estudiando postales como obras de arte autónomas sin examinar condiciones materiales de producción industrial masiva. Ambas aproximaciones, aunque no carentes de valor, resultaban insuficientes para comprender postal como fenómeno social total.
El presente enfoque rechaza estas compartimentalizaciones, insistiendo en que postal debe estudiarse como producto de sistema productivo integrado: red de editores que seleccionaban motivos según expectativas de mercado; fotógrafos que capturaban imágenes originales o seleccionaban entre fondos archivísticos; imprentas que reproducían mediante técnicas fotomecánicas (fototipia, cromolitografía); distribuidores que organizaban logística comercial; vendedores minoristas que ofrecían postales en kioscos, librerías, tiendas de souvenirs; coleccionistas que organizaban sistemas de intercambio; consumidores que compraban, enviaban, acumulaban postales. Este enfoque sistémico permite analizar postal no como objeto aislado sino como nodo dentro de cadena de valor compleja que involucraba múltiples agentes con intereses frecuentemente contradictorios.
Asimismo, literatura anterior ha tratado con frecuencia España como objeto exótico de representación visual, enfatizando tópicos costumbristas (flamenco, toros, tipos populares) sin examinar críticamente cómo esos tópicos fueron construidos, negociados y contestados. Investigadores asumían frecuentemente que postales "reflejaban" realidades españolas preexistentes, sin reconocer que postales participaban activamente en producción de esas realidades mediante selección, enfatización, ocultamiento. El presente estudio busca historizar procesos de construcción identitaria visual en lugar de asumir estereotipos como datos primarios. Preguntamos: ¿Quiénes decidían qué constituía "lo español" visualmente? ¿Qué motivos eran seleccionados repetidamente y cuáles excluidos? ¿Cómo editores negociaban entre expectativas de mercado turístico internacional y proyectos de élites españolas de modernización nacional? ¿Cómo consumidores (españoles y extranjeros) interpretaban, apropiaban, o resistían representaciones visuales dominantes?
Finalmente, marcos interpretativos previos frecuentemente esencializaban identidades nacionales, tratando "lo español", "lo francés", "lo alemán" como categorías estables y transhistóricas. Esta aproximación ignoraba que identidades nacionales son construcciones históricas contingentes, producidas mediante prácticas culturales específicas (educación, conmemoraciones, símbolos, narrativas) de las cuales postales formaban parte. El presente estudio adopta perspectiva constructivista: identidades nacionales no preexisten a postales, sino que son parcialmente producidas mediante circulación masiva de imágenes estandarizadas que naturalizan asociaciones (Toledo=medievalidad, Andalucía=orientalismo, Cataluña=modernismo).
2.3 Lagunas, Debates y Aportaciones Previas al Campo
Pese a avances significativos, historiografía presenta lagunas sustanciales que este estudio busca parcialmente cerrar. Primera laguna: falta estudio comparativo sistemático entre producción española, francesa, alemana, inglesa y estadounidense de postales. Investigación ha sido predominantemente nacional, con escaso diálogo transnacional. Análisis comparativos permitirían determinar qué rasgos del fenómeno postal eran universales (vinculados a lógicas capitalistas de reproducción industrial) y cuáles eran específicos de contextos nacionales (vinculados a particularidades culturales, infraestructurales, regulatorias). Segunda laguna: falta análisis cuantitativo riguroso de datos de producción, circulación y consumo. Aunque estudios citan cifras aisladas (500.000 postales mensuales Hauser y Menet, 677 millones postales enviadas en USA 1908), falta reconstrucción sistemática de series estadísticas temporales que permitirían análisis de tendencias, ciclos, crisis.
Tercera laguna: falta estudio de Segunda República (1931-1936) como período de transformación visual. Aunque investigadores han analizado postales de Guerra Civil (1936-1939) como propaganda, período republicano precedente permanece subexplorado. Postales de Segunda República evidencian reorientación hacia usos pedagógicos (educación cívica, difusión de patrimonio), nuevas temáticas (infraestructura moderna, celebraciones democráticas), y tentativas de construcción de imaginario nacional republicano diferenciado de monarquía anterior. Cuarta laguna: falta estudios de género sobre producción, circulación y consumo de postales. ¿Coleccionismo postal era actividad predominantemente masculina, femenina, o mixta? ¿Qué postales compraban mujeres vs hombres? ¿Cómo postales representaban feminidad y masculinidad mediante tipos populares, escenas costumbristas, retratos de celebridades?
Quinta laguna: falta análisis de álbumes privados conservados como fuente para reconstruir prácticas de consumo. Aunque historiadores han examinado postales individuales, análisis de álbumes completos revelaría criterios de selección, organización temática, usos mnemónicos, biografías personales documentadas mediante acumulación visual. Sexta laguna: falta digitalización masiva y catalogación normalizada de colecciones españolas. Postales permanecen dispersas en múltiples instituciones (Biblioteca Nacional, Museo del Prado, museos regionales, archivos locales) sin interoperabilidad. Esto dificulta investigación sistemática de grandes corpus.
Debates historiográficos actuales incluyen: (1) Debate sobre estatus documental de postal: ¿Es fuente histórica confiable o construcción ideológica que distorsiona realidades? Respuesta depende de qué pregunta se formula: para reconstruir mentalidades visuales de época, postales son fuente privilegiada; para reconstruir condiciones materiales objetivas, requieren triangulación con otras fuentes. (2) Debate sobre agencia de consumidores: ¿Coleccionistas eran receptores pasivos de imaginarios producidos por élites editoriales, o actores activos que apropiaban, reinterpretaban, subvertían representaciones visuales dominantes? Evidencia sugiere ambas dinámicas coexistían. (3) Debate sobre modernidad vs tradición en postales españolas: ¿Predominio de motivos medievales/costumbristas evidencia resistencia cultural a modernización, o simplemente refleja lógica comercial de mercado turístico que demandaba España "exótica"?
El presente estudio busca aportar al
campo mediante: (1) Síntesis interpretativa que integra historia
técnica, historia económica, historia cultural, historia política; (2) Análisis
sistemático de editores principales (Hauser y Menet, Laurent) mediante
fuentes primarias (catálogos, correspondencia, publicaciones); (3) Contextualización
transnacional que sitúa postal española dentro de circuitos europeos y
atlánticos; (4) Análisis de Guerra Civil como culminación de usos
propagandísticos latentes desde origen del medio; (5) Reflexión metodológica
sobre postal como fuente historiográfica, explicitando potencialidades y
límites interpretativos.
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