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16/8/26

La Via Laietana en el S.XX.

1. INTRODUCCIÓN: LA TRANSFORMACIÓN DE UNA CIUDAD MILENARIA

Archivo Moragas, Parte inferior de la Via Laietana, con el Convento de Sant Sebastiá.

La apertura de la Vía Layetana entre 1908 y 1926 constituyó una de las operaciones de transformación urbana más decisivas de Barcelona (Ajuntament de Barcelona, 2009; Gabancho, 2000). La nueva avenida no solo conectó la Ciutat Vella con el Ensanche, sino que articuló un eje norte-sur entre la vía de San Andrés y el puerto, modificando de forma permanente la morfología, la infraestructura y la estructura social del centro histórico (Ajuntament de Barcelona, 2009; Gabancho, 2000).
Cuando hoy se recorre la Vía Layetana, resulta difícil imaginar que bajo su trazado permanece la huella de una ciudad prácticamente desaparecida. La avenida no se construyó sobre un espacio vacío, sino sobre una compleja trama medieval formada por calles estrechas, viviendas, comercios, talleres, edificios religiosos, patios y lugares de sociabilidad que durante siglos articularon la vida cotidiana del centro histórico de Barcelona (MUHBA, s.f.). Su apertura permitió conectar el Eixample con el puerto, favoreció la circulación y proyectó una imagen de metrópolis moderna, pero también provocó una ruptura radical con el tejido histórico y social preexistente (MUHBA, s.f.).
El proyecto se inscribe en la larga tradición de propuestas para atravesar la ciudad vieja con una gran vía, ya presentes en los planes de José Mas Vila de 1769 y en el Plan Cerdà de 1859, pero solo a finales del siglo XIX y principios del XX se concretó un trazado definitivo, con una anchura inicial de 32 metros y ampliaciones hasta 40-50 metros en algunas plazas e intersecciones (Ajuntament de Barcelona, 2009; Permanyer, 1991).

2. CIRUGÍA URBANA: DEMOLICIÓN Y DESPLAZAMIENTO

La ejecución de la Vía Layetana requirió la demolición de alrededor de 1.200 fincas y el desplazamiento de más de 30.000 habitantes, en su mayoría población obrera y menestral, que no pudo acceder a las nuevas viviendas burguesas construidas bajo las ordenanzas de la vía (Gabancho, 2000; Nel·lo, 2003). La escala de la intervención explica que pueda hablarse de una auténtica cirugía urbana: la reforma afectó aproximadamente a 85 calles, provocó el derribo de unas 2.200 viviendas y obligó a desplazarse a cerca de 10.000 personas (Memòria Democràtica, s.f.).
No desaparecieron únicamente edificios singulares: también fueron destruidos espacios ordinarios, viviendas modestas, talleres, tiendas, patios y lugares de encuentro que formaban parte de la experiencia cotidiana del centro histórico (MUHBA, s.f.). La desaparición de una trama urbana implica también la pérdida de relaciones espaciales, recorridos, perspectivas, vecindades y prácticas sociales que no pueden reconstruirse completamente a partir de los planos o de los nuevos edificios (BCNROC, s.f.).
La Vía Layetana fue, al mismo tiempo, la primera gran renovación urbana de la Barcelona contemporánea y una de sus primeras grandes pérdidas patrimoniales sistematizadas (MUHBA, s.f.). Desde el punto de vista socioeconómico, la apertura constituyó una gran operación de "cirugía urbana" donde la población desplazada no pudo acceder, en general, a los alquileres de las nuevas viviendas (Nel·lo, 2003). A la vez, el valor del suelo se multiplicó aproximadamente por diez en la primera década, mientras los antiguos propietarios fueron compensados según valores catastrales bajos (Nel·lo, 2003; Soria, 1993).
Los principales beneficiarios fueron promotores vinculados a la burguesía industrial y financiera, que obtuvieron importantes plusvalías inmobiliarias (Nel·lo, 2003; Soria, 1993). Por ello, la Vía Layetana puede interpretarse como un temprano proceso de renovación urbana y de gentrificación histórica (Gabancho, 2000; Nel·lo, 2003).
Archivo Moragas.

3. INGENIERÍA DEL TERRENO Y MODERNIZACIÓN DE INFRAESTRUCTURAS

La ingeniería del terreno fue particularmente compleja. La Vía Layetana tiene aproximadamente 1,3 km de longitud y salva un desnivel de unos 22 metros, desde la plaza de Urquinaona (cota +25 m) hasta la plaza de Antonio Maura y la zona portuaria (cota +3 m), con una pendiente longitudinal media del 1,7% y tramos superiores al 3% (Ajuntament de Barcelona, 2009). Para garantizar la transitabilidad y el drenaje, se diseñó una rasante con sección transversal abombada ("lomo de tortuga") y una pendiente lateral del 2,5% hacia las cunetas (Ajuntament de Barcelona, 2009).
El subsuelo de la Ciutat Vella se comportó como un suelo antrópico, formado por acumulaciones humanas a lo largo de siglos. Las excavaciones identificaron, en los primeros 0-2 m, rellenos, escombros, antiguos pavimentos y materia orgánica degradada, de baja capacidad portante; entre 2 y 5 m, arcillas limosas, arenas finas, restos de cimentaciones medievales, pozos negros colmatados y estructuras vinculadas a antiguas rieras; y, a mayor profundidad, depósitos pliocenos y, cerca del puerto, materiales aluviales cuaternarios con nivel freático elevado (Ajuntament de Barcelona, 2009).
Para los nuevos edificios se exigieron cimentaciones profundas: pozos de hormigón ciclópeo y, en edificios corporativos y bancarios, pilotes de madera o hierro con encepados hasta alcanzar las arenas pliocenas más consolidadas (Permanyer, 1991).
La Vía Layetana fue concebida también como el primer gran corredor de infraestructuras modernas de Barcelona (Ajuntament de Barcelona, 2009). En saneamiento, se instaló un colector principal de gran capacidad, de sección ovoide y construido con ladrillo macizo y bóveda de fábrica, que favorecía la autolimpieza en época seca (Ajuntament de Barcelona, 2009). La red de agua, gestionada por Aigües de Barcelona, se organizó en anillo para asegurar la continuidad del servicio, utilizando tuberías de fundición con juntas de plomo y estopa, de diámetros entre 150 y 300 mm (Permanyer, 1991).
En el ámbito eléctrico, la vía fue un símbolo de modernidad: los cables de media y alta tensión se enterraron en zanjas específicas bajo las aceras, con aislamiento de porcelana, evitando tendidos aéreos por razones estéticas y de seguridad (Ajuntament de Barcelona, 2009). El transporte tranviario condicionó la configuración de la calle, con carriles integrados en la calzada del tipo Phoenix o de perfil giratorio (Permanyer, 1991).

4. ARQUITECTURA Y PAISAJE URBANO DE LA METRÓPOLI MODERNA

Las ordenanzas municipales impusieron una imagen urbana homogénea mediante la exigencia de una "fachada continua" y alturas reguladas de cornisa, generalmente entre 20, 24 y 28 metros (Gabancho, 2000). En cruces estratégicos se autorizaron chaflanes y retranqueos, incorporando parcialmente ideas del urbanismo cerdaniano, como la mejora del espacio público y de la visibilidad en las intersecciones (Gabancho, 2000).
La arquitectura respondió a la función económica proyectada para la vía: las esquinas y chaflanes acogieron sedes empresariales, compañías de seguros y bancos, construidos con hormigón armado y estructuras metálicas; las plantas superiores se destinaron a vivienda burguesa, diseñada con patios interiores, ventilación cruzada e insolación, conforme a los principios higienistas de la época (Nel·lo, 2003).
La nueva avenida produjo un paisaje arquitectónico vinculado a la metrópolis moderna. Durante las décadas de 1920 y 1930, la Vía Layetana incorporó edificios de oficinas, viviendas y sedes empresariales inspirados parcialmente en modelos internacionales, especialmente en la arquitectura de Chicago, aunque combinados con fórmulas académicas, eclécticas y noucentistas (BCNROC, s.f.).

Otros edificios expresaron de forma más explícita la relación entre arquitectura, empresa e identidad urbana. El número 8, construido en 1923 para la Compañía Arrendataria de Tabacos y proyectado por Francesc Guàrdia Vial, refleja el peso de las instituciones empresariales en la configuración de la avenida (BCNROC, s.f.). En el número 2, el edificio relacionado con Transmediterránea incorporó una imagen próxima a la de los grandes transatlánticos de principios del siglo XX, lo que explica su asociación con el llamado "Titanic de la Vía Layetana" (BCNROC, s.f.).
La modernización también se desarrolló bajo tierra. La antigua estación de Correus, situada en el número 1 e inaugurada en 1934, estuvo vinculada al sistema del Gran Metro (MUHBA, s.f.). Su existencia formaba parte de una concepción de la ciudad como una red de infraestructuras superpuestas: calles, edificios, transporte subterráneo, comunicaciones y servicios (MUHBA, s.f.).

5. RÉGIMEN DE VISIBILIDAD: FOTOGRAFÍA, POSTALES Y MEMORIA

En el contexto de la transformación urbana adquiere una importancia decisiva la producción de imágenes. Antes de que comenzaran las demoliciones, el Ayuntamiento convocó un concurso de dibujos y fotografías destinado a documentar los espacios que iban a desaparecer. La convocatoria revela que las autoridades y los contemporáneos eran conscientes del carácter irreversible de la operación (AFB, s.f.).
El Arxiu Fotogràfic de Barcelona conserva las fotografías y los negativos de las series premiadas y finalistas de aquel concurso. El fondo reúne más de seiscientas imágenes, consideradas el registro fotográfico masivo más importante del territorio desaparecido a causa de la reforma (AFB, s.f.). Entre los autores identificados se encuentran Adolf Mas, Narcís Cuyàs, Miquel Matarrodona y Josep Pons Escrigas (AFB, s.f.).
El valor de este conjunto no reside únicamente en la documentación de monumentos o edificios excepcionales, sino en la atención prestada a los espacios comunes: calles estrechas, talleres, comercios, patios, fuentes, fachadas y escenas anónimas de la vida urbana (AFB, s.f.). Precisamente esa atención a lo cotidiano permite ampliar la idea de patrimonio: las imágenes muestran que la ciudad histórica no estaba compuesta solamente por palacios, iglesias o edificios de interés artístico, sino también por viviendas ordinarias, establecimientos comerciales, lugares de trabajo y espacios de relación vecinal (AFB, s.f.).
Mientras la fotografía documentaba la ciudad que iba a desaparecer, las tarjetas postales contribuyeron a difundir la ciudad que estaba naciendo. La colección municipal conserva 22.443 postales de amplia cronología y temática, entre ellas numerosas imágenes relacionadas con la reforma de la Vía Layetana (BCNROC, s.f.).
Esta diferencia permite distinguir dos regímenes visuales parcialmente contrapuestos. Las fotografías del concurso de 1908 se concentraban en una ciudad amenazada por la demolición y registraban sus detalles materiales y sociales. Las postales de la nueva avenida, en cambio, tendían a destacar las perspectivas amplias, los edificios monumentales, la circulación de vehículos, la amplitud del espacio público y la conexión con el puerto (AFB, s.f.). Un repertorio hacía visible la pérdida; el otro convertía la transformación en una imagen de progreso (AFB, s.f.).
La postal, por tanto, no se limitaba a reproducir la ciudad existente. También contribuía a definir qué debía entenderse como moderno, monumental y representativo (BCNROC, s.f.). Las imágenes de la Vía Layetana presentaban la avenida como prueba visible de la capacidad de Barcelona para superar las limitaciones del casco antiguo y adaptarse a las exigencias de la metrópolis contemporánea (BCNROC, s.f.).

6. CONTROL SOCIAL, MEMORIA Y PALIMPSESTO URBANO

La funcionalidad urbana no agotaba el significado de la intervención. Una avenida amplia y rectilínea también alteraba las posibilidades de circulación, reunión y utilización del espacio público. El antiguo centro histórico, formado por calles estrechas y laberínticas, fue sustituido parcialmente por un eje que facilitaba el tránsito de personas, vehículos y fuerzas de seguridad (MUHBA, s.f.).
No puede afirmarse que la Vía Layetana respondiera a un único objetivo de control social, puesto que su origen estuvo relacionado con la movilidad, la reforma interior, la modernización y la actividad económica. Sin embargo, su trazado demuestra que el urbanismo nunca es completamente neutral: la forma de la ciudad organiza también las formas de circulación, visibilidad y poder (MUHBA, s.f.).
Entre 1908 y 1958, la Vía Layetana atravesó algunos de los períodos más convulsos de la historia contemporánea de Barcelona: la dictadura de Primo de Rivera, la Segunda República, la Guerra Civil y la dictadura franquista (MUHBA, s.f.). Durante la Guerra Civil recibió el nombre de Vía Durruti, demostrando que el espacio urbano puede funcionar simultáneamente como infraestructura, escenario político y símbolo ideológico (Memòria Democràtica, s.f.).
Esta construcción visual de la modernidad coexistió con una política selectiva de conservación del pasado. Mientras determinados sectores de la ciudad histórica eran demolidos para abrir la nueva avenida, otras áreas eran reinterpretadas monumentalmente, especialmente en torno al Barri Gòtic y la catedral (MUHBA, s.f.). La modernización no implicaba necesariamente olvidar el pasado, sino seleccionar qué pasado debía conservarse y cómo debía ser representado (MUHBA, s.f.).
La Vía Layetana puede entenderse así como un palimpsesto urbano. Cada capa —la ciudad medieval, la reforma de principios del siglo XX, la arquitectura empresarial, las transformaciones políticas y las infraestructuras contemporáneas— permanece parcialmente visible o documentada (MUHBA, s.f.). La combinación de fotografías, postales, planos y expedientes permite reconstruir esa superposición de tiempos (MUHBA, s.f.).

7. CONCLUSIÓN: UNA INTERPRETACIÓN AMBIVALENTE

La cuestión central no consiste, por tanto, en decidir si la Vía Layetana fue un éxito o un fracaso. Desde el punto de vista funcional, consolidó un eje urbano de gran importancia y mejoró las conexiones entre el centro, el Eixample y el puerto. Desde el punto de vista arquitectónico, reunió edificios que expresaban la transición hacia una Barcelona metropolitana. Pero desde la perspectiva social y patrimonial, provocó desplazamientos, sustitución de usos y pérdida de una parte significativa de la trama histórica (MUHBA, s.f.; Memòria Democràtica, s.f.).
Su interpretación debe ser necesariamente ambivalente. La Vía Layetana fue una obra de modernización, pero también una operación de destrucción y sustitución urbana. Fue una infraestructura de movilidad, pero también una intervención sobre el espacio social. Fue una expresión de progreso, pero convivió con la construcción selectiva de una imagen historicista de Barcelona (MUHBA, s.f.).
Su gran anchura, el aumento del tráfico desde la década de 1920 y su papel como eje comercial produjeron un efecto barrera: la avenida dividió funcional y socialmente la Ciutat Vella, dificultando los desplazamientos peatonales transversales entre el barrio Gòtic y los sectores del Raval y Sant Pere (Gabancho, 2000; Nel·lo, 2003). Esta fractura espacial continúa siendo relevante en los debates actuales sobre pacificación viaria, movilidad urbana y transición ecológica en Barcelona (Gabancho, 2000; Nel·lo, 2003).
Estudiar la historia gráfica de la Vía Layetana significa, en último término, estudiar la relación entre espacio, poder, memoria y visibilidad (MUHBA, s.f.). La avenida no solo sustituyó unas calles por otras; sustituyó también un régimen de representación por otro. La ciudad de los pasajes, los patios y las calles estrechas fue parcialmente reemplazada por la ciudad de las grandes perspectivas, los edificios institucionales, las oficinas y las infraestructuras modernas (MUHBA, s.f.).

Gracias a las fotografías, las postales y los documentos conservados, ambas ciudades continúan coexistiendo en el archivo: una desaparecida físicamente y otra consolidada materialmente, pero unidas por la memoria visual de una de las transformaciones más decisivas y controvertidas de la Barcelona del siglo XX (MUHBA, s.f.; AFB, s.f.).

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  • Ajuntament de Barcelona. (2009). La Vía Layetana: Un projecte de ciutat. Barcelona: Ajuntament de Barcelona.
  • Ajuntament de Barcelona. (2020). Pla de la Via Laietana: Bases per a la transformació. Departament d'Urbanisme i Infraestructures.
  • Arxiu Fotogràfic de Barcelona (AFB). (s.f.). Fons del concurs de fotografia de 1908.
  • Arxiu Històric de la Ciutat de Barcelona (AHCB). (s.f.). Fons de l'Arxiu Històric de la Ciutat. Expedients d'obres i urbanisme (1900-1930).
  • BCNROC. (s.f.). Col·lecció de postals i documents gràfics de Barcelona.
  • Busquets, J. (2005). Barcelona: la construcció d'una ciutat compacta. ETSAB-UPC.
  • Gabancho, P. (2000). Barcelona, ciutat de ciutats. Barcelona: Edicions 62.
  • García-Balañá, A. (2011). The production of the modern city: Urban planning, expropriation and the opening of the Via Laietana in Barcelona. Journal of Historical Geography, 37(3), 315-328.
  • Huclier, G. (2018). Infraestructuras y metabolismo urbano en Barcelona (1850-1930). Ediciones del Serbal.
  • Memòria Democràtica. (s.f.). Documents sobre la reforma urbana de Barcelona.
  • MUHBA. (s.f.). Museu d'Història de Barcelona. Col·leccions i documents sobre la Via Laietana.
  • Nel·lo, O. (2003). Después de la ciudad contemporánea: Transformaciones urbanas y políticas de suelo. Barcelona: Edicions del Serbal.
  • Permanyer, L. (1991). Barcelona, la ciudad transformada (1859-1936). Barcelona: Lunwerg Editores.
  • Soria, M. (1993). La ciudad y la vivienda en la Barcelona del siglo XX. Barcelona: Edicions UPC.


INTRODUCCIÓN: LA TRANSFORMACIÓN DE UNA CIUDAD MILENARIA

1. La gran cirugía urbana: demolición y desplazamiento

La apertura de la Vía Layetana entre 1908 y 1926 constituyó una de las operaciones de transformación urbana más decisivas de la historia de Barcelona (Ajuntament de Barcelona, 2009; Gabancho, 2000). La nueva avenida, de aproximadamente 1,3 km de longitud, articuló un eje norte-sur entre la vía de San Andrés y el puerto, conectando la Ciutat Vella con el Ensanche y modificando de forma permanente la morfología, la infraestructura y la estructura social del centro histórico.

La escala de la intervención permite hablar de una auténtica cirugía urbana: se demolieron alrededor de 1.200 fincas (unas 2.200 viviendas), desaparecieron total o parcialmente 85 calles y plazas, y fueron desplazadas entre 10.000 y 30.000 personas, en su mayoría población obrera y menestral que no pudo acceder a las nuevas viviendas burguesas construidas bajo las ordenanzas de la vía (Gabancho, 2000; Nel·lo, 2003; Memòria Democràtica, s.f.). No desaparecieron únicamente edificios singulares: también fueron destruidos espacios ordinarios, viviendas modestas, talleres, tiendas, patios y lugares de encuentro que formaban parte de la experiencia cotidiana del centro histórico (MUHBA, s.f.).

El proyecto se inscribe en la larga tradición de propuestas para atravesar la ciudad vieja con una gran vía, ya presentes en los planes de José Mas Vila (1769) y en el Plan Cerdà (1859), pero solo a finales del siglo XIX se concretó un trazado definitivo con una anchura inicial de 32 metros, ampliada hasta 40-50 metros en algunas plazas e intersecciones (Ajuntament de Barcelona, 2009; Permanyer, 1991). La ejecución, financiada por el Banco Hispano Colonial y el Ayuntamiento, se realizó en tres secciones entre 1908 y 1913, inaugurándose totalmente el 3 de diciembre de 1913.

2. Ingeniería del terreno y modernización de infraestructuras

La ingeniería del terreno fue particularmente compleja. La vía salva un desnivel de unos 22 metros, desde la plaza de Urquinaona (cota +25 m) hasta la plaza de Antonio López (cota +3 m), con una pendiente longitudinal media del 1,7% (Ajuntament de Barcelona, 2009). El subsuelo de la Ciutat Vella se comportó como un suelo antrópico, formado por acumulaciones humanas a lo largo de siglos: rellenos y escombros en los primeros metros, arcillas limosas con restos de cimentaciones medievales y pozos negros colmatados entre 2 y 5 m, y depósitos pliocenos a mayor profundidad (Ajuntament de Barcelona, 2009).

La Vía Layetana fue concebida como el primer gran corredor de infraestructuras modernas de Barcelona. Se instaló un colector principal de saneamiento de sección ovoide, una red de agua en anillo con tuberías de fundición de 150 a 300 mm, cables eléctricos enterrados con aislamiento de porcelana y carriles tranviarios integrados en la calzada (Permanyer, 1991). La modernización también se desarrolló bajo tierra con la estación de Correus (1934), vinculada al sistema del Gran Metro (MUHBA, s.f.).

3. Arquitectura y paisaje de la metrópolis moderna

Las ordenanzas municipales impusieron una imagen urbana homogénea mediante la exigencia de una "fachada continua" y alturas reguladas de cornisa entre 20 y 28 metros (Gabancho, 2000). La arquitectura respondió a la función económica proyectada: las esquinas y chaflanes acogieron sedes empresariales, compañías de seguros y bancos construidos con hormigón armado y estructuras metálicas, mientras las plantas superiores se destinaron a vivienda burguesa con patios interiores y ventilación cruzada (Nel·lo, 2003).

Durante las décadas de 1920 y 1930, la vía incorporó edificios inspirados en modelos internacionales, especialmente en la arquitectura de Chicago, combinados con fórmulas académicas y noucentistas (BCNROC, s.f.). Destacan el número 8 (Compañía Arrendataria de Tabacos, 1923, de Francesc Guàrdia Vial) y el número 2 (Transmediterránea), asociado al "Titanic de la Vía Layetana" por su imagen próxima a los grandes transatlánticos (BCNROC, s.f.).

4. El catálogo de Carreras i Candi y la gestión del patrimonio

La magnitud de la transformación generó desde el principio una preocupación por la pérdida patrimonial. En 1908 se promovió la documentación gráfica de los espacios que iban a desaparecer, y de este proceso surgió el catálogo elaborado por Francesc Carreras i Candi, publicado en 1913 (La via Layetana substituint als carrers de la Barcelona medieval). El documento constituye una fuente fundamental para reconstruir el paisaje urbano anterior a la apertura de la avenida, registrando edificios, calles, elementos decorativos, estructuras gremiales y restos arqueológicos que, en muchos casos, dejaron de existir poco después.

El catálogo permite observar que la desaparición no fue homogénea: algunas calles fueron completamente eliminadas, otras quedaron parcialmente afectadas y otras perdieron únicamente determinados edificios. También hubo elementos arquitectónicos que fueron desmontados y trasladados o que consiguieron conservarse in situ. Esta distinción resulta esencial para interpretar correctamente el impacto de la reforma.

En el primer tramo, entre Sant Sebastià y la plaza de l'Àngel, desaparecieron o quedaron gravemente alteradas las Voltes dels Encants, las voltes vinculadas a los antiguos gremios de fusters y boters, la calle del Consolat, la calle de la Verge del Roser, les Banquetes, la Bomba y d'En Dufort. En esta última se encontraba una casa solariega con elementos de probable origen medieval, entre ellos una torre de vigilancia, escaleras independientes, esgrafiados y una sala de decoración masónica.

Uno de los sectores de mayor interés patrimonial fue la calle de Baseya, documentada desde 1196 y asociada a casas gremiales, residencias señoriales y estructuras defensivas. Entre los inmuebles desaparecidos se encontraban la casa de los Argenters, Can Serrallonga y otras construcciones con patios, escaleras, ventanas góticas y elementos escultóricos renacentistas. Precisamente en Baseya apareció uno de los elementos arqueológicos de mayor relevancia: la muralla romana del siglo III. Su descubrimiento generó un intenso debate sobre la compatibilidad entre la modernización viaria y la conservación del patrimonio; finalmente se optó por mantener la estructura in situ, en lo que constituye uno de los primeros ejemplos de confrontación entre planificación urbana moderna y preservación arqueológica en la Barcelona contemporánea.

La documentación de la época permite identificar tres mecanismos principales de gestión del patrimonio: conservación in situ (muralla romana de Baseya, Casa del Art Major de la Seda o de los Veleros, 1763), traslado y reconstrucción (casa gremial de los Calderers, desmontada y trasladada a Lesseps; portada de Santa Marta, trasladada al Hospital de Sant Pau; iglesia y claustro de Santa Maria de Jonqueres, reconstruidos en la iglesia de la Concepció del Eixample) y recuperación de fragmentos arquitectónicos (ventanas, portales, esculturas, cerámicas y maderas almacenados como piezas de museo). El procedimiento revela una concepción todavía incipiente de la conservación patrimonial, situada entre la protección del monumento completo y la recuperación selectiva de sus componentes.

La investigación arqueológica reciente (2024-2025) ha localizado casas medievales y restos de las antiguas Voltes dels Encants en las obras de la Vía Layetana, confirmando que el subsuelo conserva parte de las estructuras que la reforma urbana hizo desaparecer de la superficie.

5. Dos regímenes visuales: fotografía, postal y memoria del barrio

En el contexto de la transformación urbana adquiere una importancia decisiva la producción de imágenes. Antes de que comenzaran las demoliciones, el Ayuntamiento convocó un concurso de dibujos y fotografías destinado a documentar los espacios que iban a desaparecer. El Arxiu Fotogràfic de Barcelona conserva más de seiscientas imágenes de las series premiadas y finalistas, consideradas el registro fotográfico masivo más importante del territorio desaparecido a causa de la reforma (AFB, s.f.). Entre los autores identificados se encuentran Adolf Mas, Narcís Cuyàs, Miquel Matarrodona y Josep Pons Escrigas.

El valor de este conjunto reside en la atención prestada a los espacios comunes: calles estrechas, talleres, comercios, patios, fuentes, fachadas y escenas anónimas de la vida urbana (AFB, s.f.). Precisamente esa atención a lo cotidiano permite ampliar la idea de patrimonio: las imágenes muestran que la ciudad histórica no estaba compuesta solamente por palacios, iglesias o edificios de interés artístico, sino también por viviendas ordinarias, establecimientos comerciales, lugares de trabajo y espacios de relación vecinal.

Mientras la fotografía documentaba la ciudad que iba a desaparecer, las tarjetas postales contribuyeron a difundir la ciudad que estaba naciendo. La colección municipal conserva 22.443 postales de amplia cronología y temática, entre ellas numerosas imágenes relacionadas con la reforma de la Vía Layetana (BCNROC, s.f.). Esta diferencia permite distinguir dos regímenes visuales parcialmente contrapuestos: las fotografías del concurso de 1908 se concentraban en una ciudad amenazada por la demolición y registraban sus detalles materiales y sociales; las postales de la nueva avenida, en cambio, tendían a destacar las perspectivas amplias, los edificios monumentales, la circulación de vehículos y la conexión con el puerto. Un repertorio hacía visible la pérdida; el otro convertía la transformación en una imagen de progreso (AFB, s.f.).

La postal no se limitaba a reproducir la ciudad existente: también contribuía a definir qué debía entenderse como moderno, monumental y representativo (BCNROC, s.f.). Las imágenes de la Vía Layetana presentaban la avenida como prueba visible de la capacidad de Barcelona para superar las limitaciones del casco antiguo y adaptarse a las exigencias de la metrópolis contemporánea.

6. Control social, polarización y palimpsesto urbano

La funcionalidad urbana no agotaba el significado de la intervención. Una avenida amplia y rectilínea alteraba las posibilidades de circulación, reunión y utilización del espacio público. El antiguo centro histórico, formado por calles estrechas y laberínticas, fue sustituido parcialmente por un eje que facilitaba el tránsito de personas, vehículos y fuerzas de seguridad (MUHBA, s.f.). El urbanismo nunca es completamente neutral: la forma de la ciudad organiza también las formas de circulación, visibilidad y poder.

La Vía Layetana materializó físicamente la fractura entre dos ciudades. El Eixample burgués se consolidó como ciudad de grandes perspectivas, edificios modernistas y noucentistas, jardines y amplias avenidas, donde los precios del suelo se multiplicaron por diez en la primera década (Soria, 1993). La Ciutat Vella obrera, en cambio, sufrió un hacinamiento progresivo (más de 100.000 habitantes/km² entre 1930 y 1960) y una ausencia de inversión pública hasta finales de los años ochenta (Fabre y Huertas Clavería, 1976; Tatjer, 1998). Su gran anchura, el aumento del tráfico desde la década de 1920 y su papel como eje comercial produjeron un efecto barrero: la avenida dividió funcional y socialmente la Ciutat Vella, dificultando los desplazamientos peatonales transversales entre el barrio Gòtic y los sectores del Raval y Sant Pere (Gabancho, 2000; Nel·lo, 2003).

Entre 1908 y 1958, la Vía Layetana atravesó algunos de los períodos más convulsos de la historia contemporánea de Barcelona: la dictadura de Primo de Rivera, la Segunda República, la Guerra Civil y la dictadura franquista (MUHBA, s.f.). Durante la Guerra Civil recibió el nombre de Vía Durruti, demostrando que el espacio urbano puede funcionar simultáneamente como infraestructura, escenario político y símbolo ideológico (Memòria Democràtica, s.f.).

La Vía Layetana puede entenderse, así como un palimpsesto urbano. Cada capa —la ciudad medieval, la reforma de principios del siglo XX, la arquitectura empresarial, las transformaciones políticas y las infraestructuras contemporáneas— permanece parcialmente visible o documentada (MUHBA, s.f.). La combinación de fotografías, postales, planos, expedientes y el catálogo de Carreras i Candi permite reconstruir esa superposición de tiempos.

7. Conclusión: una interpretación ambivalente

La cuestión central no consiste en decidir si la Vía Layetana fue un éxito o un fracaso. Desde el punto de vista funcional, consolidó un eje urbano de gran importancia y mejoró las conexiones entre el centro, el Eixample y el puerto. Desde el punto de vista arquitectónico, reunió edificios que expresaban la transición hacia una Barcelona metropolitana. Pero desde la perspectiva social y patrimonial, provocó desplazamientos, sustitución de usos y pérdida de una parte significativa de la trama histórica (MUHBA, s.f.; Memòria Democràtica, s.f.).

Su interpretación debe ser necesariamente ambivalente. La Vía Layetana fue una obra de modernización, pero también una operación de destrucción y sustitución urbana. Fue una infraestructura de movilidad, pero también una intervención sobre el espacio social. Fue una expresión de progreso, pero convivió con la construcción selectiva de una imagen historicista de Barcelona.

 

Estudiar la historia gráfica de la Vía Layetana significa estudiar la relación entre espacio, poder, memoria y visibilidad (MUHBA, s.f.). La avenida no solo sustituyó unas calles por otras; sustituyó también un régimen de representación por otro. La ciudad de los pasajes, los patios y las calles estrechas fue parcialmente reemplazada por la ciudad de las grandes perspectivas, los edificios institucionales, las oficinas y las infraestructuras modernas.

Gracias a las fotografías, las postales, los planos, los expedientes y el catálogo de Carreras i Candi, ambas ciudades continúan coexistiendo en el archivo: una desaparecida físicamente y otra consolidada materialmente, pero unidas por la memoria visual de una de las transformaciones más decisivas y controvertidas de la Barcelona del siglo XX (MUHBA, s.f.; AFB, s.f.). Más de un siglo después, la Vía Layetana sigue siendo uno de los ejemplos más significativos de la tensión entre progreso urbano y conservación del patrimonio en Barcelona.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  • Ajuntament de Barcelona. (2009). La Vía Layetana: Un projecte de ciutat. Barcelona: Ajuntament de Barcelona.
  • Ajuntament de Barcelona. (2020). Pla de la Via Laietana: Bases per a la transformació. Departament d'Urbanisme i Infraestructures.
  • Arxiu Fotogràfic de Barcelona (AFB). (s.f.). Fons del concurs de fotografia de 1908.
  • Arxiu Històric de la Ciutat de Barcelona (AHCB). (s.f.). Fons de l'Arxiu Històric de la Ciutat. Expedients d'obres i urbanisme (1900-1930).
  • BCNROC. (s.f.). Col·lecció de postals i documents gràfics de Barcelona.
  • Busquets, J. (2005). Barcelona: la construcció d'una ciutat compacta. ETSAB-UPC.
  • Carreras i Candi, F. (1913). La via Layetana substituint als carrers de la Barcelona medieval. Barcelona.
  • De Otero, J. (1943). Barcelona: su evolución urbanística. Barcelona.
  • Ealham, C. (2005a). La lucha por Barcelona: clase, cultura y conflicto, 1898-1937. Madrid: Alianza Editorial.
  • Fabre, J. & Huertas Clavería, J.M. (1976). Tots els barris de Barcelona. Barcelona: Edicions 62.
  • Gabancho, P. (2000). Barcelona, ciutat de ciutats. Barcelona: Edicions 62.
  • García-Balañá, A. (2011). The production of the modern city: Urban planning, expropriation and the opening of the Via Laietana in Barcelona. Journal of Historical Geography, 37(3), 315-328.
  • Huclier, G. (2018). Infraestructuras y metabolismo urbano en Barcelona (1850-1930). Ediciones del Serbal.
  • López Sánchez, F. (1991). Barcelona, la ciudad transformada. Barcelona.
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  • Memòria Democràtica. (s.f.). Documents sobre la reforma urbana de Barcelona.
  • MUHBA. (s.f.). Museu d'Història de Barcelona. Col·leccions i documents sobre la Via Laietana.
  • Nel·lo, O. (2003). Después de la ciudad contemporánea: Transformaciones urbanas y políticas de suelo. Barcelona: Edicions del Serbal.
  • Permanyer, L. (1991). Barcelona, la ciudad transformada (1859-1936). Barcelona: Lunwerg Editores.
  • Requena Hidalgo, J. (2001). La Guardia Urbana de Barcelona: historia de un cuerpo de policía. Barcelona.
  • Soria, M. (1993). La ciudad y la vivienda en la Barcelona del siglo XX. Barcelona: Edicions UPC.
  • Tatjer, M. (1998). El barri de Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera. Barcelona.
  • Von Heeren, L. (2002). Barcelona: de la ciudad industrial a la ciudad postindustrial. Barcelona.


🗺️ LISTA COMPLETA DE CALLES - VÍA LAYETANA

📍 Calles actuales (conservadas) - Línea azul sólida

Lado OESTE (Barri Gòtic):

  •       Carrer de la Llibreteria
  •       Carrer del Bisbe
  •       Carrer de la Canuda
  •       Carrer de la Portaferrissa
  •       Carrer dels Escudellers
  •       Plaça de l'Àngel
  •       Plaça del Rei
  •       Carrer de Sant Pere Més Alt
  •       Carrer de Sant Pere Més Baix

Lado ESTE (Born/Ribera): 10. Carrer de la Princesa 11. Carrer de Montcada 12. Carrer del Rec 13. Carrer de l'Argenteria 14. Carrer de la Bòria


❌ Calles desaparecidas (1908-1926) - Línea roja discontinua

Tramo NORTE (de Urquinaona a Plaça de l'Àngel):

  • Carrer de l'Arc de en Gilabert
  • Carrer de la Mànega
  • Carrer dels Assaonadors
  • Carrer d'en Groc
  • Carrer de la Fusina
  • Carrer de Sant Honorat
  • Carrer del Call
  • Carrer de la Palla

Tramo CENTRO (Plaça de l'Àngel): 9. Carrer de la Freneria 10. Carrer de la Tapineria

Tramo SUR (de Plaça de l'Àngel a Antonio López): 11. Carrer de les Banquetes 12. Carrer del Fondet (Alfondech) 13. Carrer de Gracià Amat 14. Carrer de les Donzelles 15. Riera de Sant Joan 16. Carrer de la Boqueria 17. Carrer d'en Roca 18. Carrer de les Caputxes 19. Carrer d'en Tarradella


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