1. INTRODUCCIÓN: LA TRANSFORMACIÓN DE UNA CIUDAD MILENARIA
2. CIRUGÍA URBANA: DEMOLICIÓN Y DESPLAZAMIENTO
3. INGENIERÍA DEL TERRENO Y MODERNIZACIÓN DE INFRAESTRUCTURAS
4. ARQUITECTURA Y PAISAJE URBANO DE LA METRÓPOLI MODERNA
5. RÉGIMEN DE VISIBILIDAD: FOTOGRAFÍA, POSTALES Y MEMORIA
6. CONTROL SOCIAL, MEMORIA Y PALIMPSESTO URBANO
7. CONCLUSIÓN: UNA INTERPRETACIÓN AMBIVALENTE
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
- Ajuntament de Barcelona. (2009). La Vía Layetana: Un projecte de ciutat. Barcelona: Ajuntament de Barcelona.
- Ajuntament de Barcelona. (2020). Pla de la Via Laietana: Bases per a la transformació. Departament d'Urbanisme i Infraestructures.
- Arxiu Fotogràfic de Barcelona (AFB). (s.f.). Fons del concurs de fotografia de 1908.
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- BCNROC. (s.f.). Col·lecció de postals i documents gràfics de Barcelona.
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- García-Balañá, A. (2011). The production of the modern city: Urban planning, expropriation and the opening of the Via Laietana in Barcelona. Journal of Historical Geography, 37(3), 315-328.
- Huclier, G. (2018). Infraestructuras y metabolismo urbano en Barcelona (1850-1930). Ediciones del Serbal.
- Memòria Democràtica. (s.f.). Documents sobre la reforma urbana de Barcelona.
- MUHBA. (s.f.). Museu d'Història de Barcelona. Col·leccions i documents sobre la Via Laietana.
- Nel·lo, O. (2003). Después de la ciudad contemporánea: Transformaciones urbanas y políticas de suelo. Barcelona: Edicions del Serbal.
- Permanyer, L. (1991). Barcelona, la ciudad transformada (1859-1936). Barcelona: Lunwerg Editores.
- Soria, M. (1993). La ciudad y la vivienda en la Barcelona del siglo XX. Barcelona: Edicions UPC.
INTRODUCCIÓN: LA TRANSFORMACIÓN DE UNA CIUDAD MILENARIA
1. La
gran cirugía urbana: demolición y desplazamiento
La apertura de la Vía
Layetana entre 1908 y 1926 constituyó una de las operaciones de
transformación urbana más decisivas de la historia de Barcelona (Ajuntament
de Barcelona, 2009; Gabancho, 2000). La nueva avenida, de aproximadamente 1,3
km de longitud, articuló un eje norte-sur entre la vía de San Andrés y el
puerto, conectando la Ciutat Vella con el Ensanche y modificando de forma
permanente la morfología, la infraestructura y la estructura social del centro
histórico.
La escala
de la intervención permite hablar de una auténtica cirugía urbana: se demolieron alrededor de 1.200 fincas (unas
2.200 viviendas), desaparecieron total o parcialmente 85 calles y plazas, y
fueron desplazadas entre 10.000 y 30.000 personas, en su mayoría población
obrera y menestral que no pudo acceder a las nuevas viviendas burguesas
construidas bajo las ordenanzas de la vía (Gabancho, 2000; Nel·lo, 2003;
Memòria Democràtica, s.f.). No desaparecieron únicamente edificios singulares:
también fueron destruidos espacios ordinarios, viviendas modestas, talleres,
tiendas, patios y lugares de encuentro que formaban parte de la experiencia
cotidiana del centro histórico (MUHBA, s.f.).
El proyecto se inscribe en la larga tradición de propuestas para atravesar la ciudad vieja con una gran vía, ya presentes en los planes de José Mas Vila (1769) y en el Plan Cerdà (1859), pero solo a finales del siglo XIX se concretó un trazado definitivo con una anchura inicial de 32 metros, ampliada hasta 40-50 metros en algunas plazas e intersecciones (Ajuntament de Barcelona, 2009; Permanyer, 1991). La ejecución, financiada por el Banco Hispano Colonial y el Ayuntamiento, se realizó en tres secciones entre 1908 y 1913, inaugurándose totalmente el 3 de diciembre de 1913.
2.
Ingeniería del terreno y modernización de infraestructuras
La ingeniería del terreno
fue particularmente compleja. La vía salva un desnivel de unos 22 metros, desde
la plaza de Urquinaona (cota +25 m) hasta la plaza de Antonio López (cota +3
m), con una pendiente longitudinal media del 1,7% (Ajuntament de Barcelona,
2009). El subsuelo de la Ciutat Vella se comportó como un suelo antrópico,
formado por acumulaciones humanas a lo largo de siglos: rellenos y escombros en
los primeros metros, arcillas limosas con restos de cimentaciones medievales y
pozos negros colmatados entre 2 y 5 m, y depósitos pliocenos a mayor
profundidad (Ajuntament de Barcelona, 2009).
La Vía Layetana fue concebida como el primer gran corredor de infraestructuras modernas de Barcelona. Se instaló un colector principal de saneamiento de sección ovoide, una red de agua en anillo con tuberías de fundición de 150 a 300 mm, cables eléctricos enterrados con aislamiento de porcelana y carriles tranviarios integrados en la calzada (Permanyer, 1991). La modernización también se desarrolló bajo tierra con la estación de Correus (1934), vinculada al sistema del Gran Metro (MUHBA, s.f.).
3.
Arquitectura y paisaje de la metrópolis moderna
Las ordenanzas municipales
impusieron una imagen urbana homogénea mediante la exigencia de una
"fachada continua" y alturas reguladas de cornisa entre 20 y 28
metros (Gabancho, 2000). La arquitectura respondió a la función económica
proyectada: las esquinas y chaflanes acogieron sedes empresariales,
compañías de seguros y bancos construidos con hormigón armado y estructuras
metálicas, mientras las plantas superiores se destinaron a vivienda burguesa
con patios interiores y ventilación cruzada (Nel·lo, 2003).
Durante las décadas de 1920 y 1930, la vía incorporó edificios inspirados en modelos internacionales, especialmente en la arquitectura de Chicago, combinados con fórmulas académicas y noucentistas (BCNROC, s.f.). Destacan el número 8 (Compañía Arrendataria de Tabacos, 1923, de Francesc Guàrdia Vial) y el número 2 (Transmediterránea), asociado al "Titanic de la Vía Layetana" por su imagen próxima a los grandes transatlánticos (BCNROC, s.f.).
4. El
catálogo de Carreras i Candi y la gestión del patrimonio
La magnitud de la
transformación generó desde el principio una preocupación por la pérdida
patrimonial. En 1908 se promovió la documentación gráfica de los espacios que
iban a desaparecer, y de este proceso surgió el catálogo elaborado por Francesc
Carreras i Candi, publicado en 1913 (La via Layetana substituint als
carrers de la Barcelona medieval). El documento constituye una fuente
fundamental para reconstruir el paisaje urbano anterior a la apertura de la
avenida, registrando edificios, calles, elementos decorativos, estructuras
gremiales y restos arqueológicos que, en muchos casos, dejaron de existir poco
después.
El catálogo permite
observar que la desaparición no fue homogénea: algunas calles fueron
completamente eliminadas, otras quedaron parcialmente afectadas y otras
perdieron únicamente determinados edificios. También hubo elementos
arquitectónicos que fueron desmontados y trasladados o que consiguieron
conservarse in situ. Esta distinción resulta esencial para interpretar
correctamente el impacto de la reforma.
En el primer tramo, entre
Sant Sebastià y la plaza de l'Àngel, desaparecieron o quedaron gravemente
alteradas las Voltes dels Encants, las voltes vinculadas a los antiguos
gremios de fusters y boters, la calle del Consolat, la calle de la Verge del
Roser, les Banquetes, la Bomba y d'En Dufort. En esta última se encontraba una
casa solariega con elementos de probable origen medieval, entre ellos una torre
de vigilancia, escaleras independientes, esgrafiados y una sala de decoración
masónica.
Uno de los sectores de
mayor interés patrimonial fue la calle de Baseya, documentada desde 1196 y
asociada a casas gremiales, residencias señoriales y estructuras defensivas.
Entre los inmuebles desaparecidos se encontraban la casa de los Argenters, Can
Serrallonga y otras construcciones con patios, escaleras, ventanas góticas y
elementos escultóricos renacentistas. Precisamente en Baseya apareció uno de
los elementos arqueológicos de mayor relevancia: la muralla romana del siglo
III. Su descubrimiento generó un intenso debate sobre la compatibilidad
entre la modernización viaria y la conservación del patrimonio; finalmente se
optó por mantener la estructura in situ, en lo que constituye uno de los
primeros ejemplos de confrontación entre planificación urbana moderna y preservación
arqueológica en la Barcelona contemporánea.
La documentación de la
época permite identificar tres mecanismos principales de gestión del
patrimonio: conservación in situ (muralla romana de Baseya, Casa del
Art Major de la Seda o de los Veleros, 1763), traslado y reconstrucción (casa
gremial de los Calderers, desmontada y trasladada a Lesseps; portada de Santa
Marta, trasladada al Hospital de Sant Pau; iglesia y claustro de Santa Maria de
Jonqueres, reconstruidos en la iglesia de la Concepció del Eixample) y
recuperación de fragmentos arquitectónicos (ventanas, portales, esculturas,
cerámicas y maderas almacenados como piezas de museo). El procedimiento revela
una concepción todavía incipiente de la conservación patrimonial, situada entre
la protección del monumento completo y la recuperación selectiva de sus
componentes.
La investigación arqueológica reciente (2024-2025) ha localizado casas medievales y restos de las antiguas Voltes dels Encants en las obras de la Vía Layetana, confirmando que el subsuelo conserva parte de las estructuras que la reforma urbana hizo desaparecer de la superficie.
5. Dos
regímenes visuales: fotografía, postal y memoria del barrio
En el contexto de la
transformación urbana adquiere una importancia decisiva la producción de
imágenes. Antes de que comenzaran las demoliciones, el Ayuntamiento convocó un
concurso de dibujos y fotografías destinado a documentar los espacios que iban
a desaparecer. El Arxiu Fotogràfic de Barcelona conserva más de seiscientas
imágenes de las series premiadas y finalistas, consideradas el registro
fotográfico masivo más importante del territorio desaparecido a causa de la
reforma (AFB, s.f.). Entre los autores identificados se encuentran Adolf Mas,
Narcís Cuyàs, Miquel Matarrodona y Josep Pons Escrigas.
El valor
de este conjunto reside en la atención prestada a los espacios comunes: calles estrechas, talleres, comercios, patios,
fuentes, fachadas y escenas anónimas de la vida urbana (AFB, s.f.).
Precisamente esa atención a lo cotidiano permite ampliar la idea de patrimonio:
las imágenes muestran que la ciudad histórica no estaba compuesta solamente por
palacios, iglesias o edificios de interés artístico, sino también por viviendas
ordinarias, establecimientos comerciales, lugares de trabajo y espacios de
relación vecinal.
Mientras la fotografía
documentaba la ciudad que iba a desaparecer, las tarjetas postales
contribuyeron a difundir la ciudad que estaba naciendo. La colección municipal
conserva 22.443 postales de amplia cronología y temática, entre ellas numerosas
imágenes relacionadas con la reforma de la Vía Layetana (BCNROC, s.f.). Esta
diferencia permite distinguir dos regímenes visuales parcialmente contrapuestos:
las fotografías del concurso de 1908 se concentraban en una ciudad amenazada
por la demolición y registraban sus detalles materiales y sociales; las
postales de la nueva avenida, en cambio, tendían a destacar las perspectivas
amplias, los edificios monumentales, la circulación de vehículos y la conexión
con el puerto. Un repertorio hacía visible la pérdida; el otro convertía la
transformación en una imagen de progreso (AFB, s.f.).
La postal no se limitaba a reproducir la ciudad existente: también contribuía a definir qué debía entenderse como moderno, monumental y representativo (BCNROC, s.f.). Las imágenes de la Vía Layetana presentaban la avenida como prueba visible de la capacidad de Barcelona para superar las limitaciones del casco antiguo y adaptarse a las exigencias de la metrópolis contemporánea.
6.
Control social, polarización y palimpsesto urbano
La funcionalidad urbana no
agotaba el significado de la intervención. Una avenida amplia y rectilínea
alteraba las posibilidades de circulación, reunión y utilización del espacio
público. El antiguo centro histórico, formado por calles estrechas y
laberínticas, fue sustituido parcialmente por un eje que facilitaba el tránsito
de personas, vehículos y fuerzas de seguridad (MUHBA, s.f.). El urbanismo
nunca es completamente neutral: la forma de la ciudad organiza también las
formas de circulación, visibilidad y poder.
La Vía Layetana materializó
físicamente la fractura entre dos ciudades. El Eixample burgués se consolidó
como ciudad de grandes perspectivas, edificios modernistas y noucentistas,
jardines y amplias avenidas, donde los precios del suelo se multiplicaron por
diez en la primera década (Soria, 1993). La Ciutat Vella obrera, en cambio,
sufrió un hacinamiento progresivo (más de 100.000 habitantes/km² entre 1930 y
1960) y una ausencia de inversión pública hasta finales de los años ochenta
(Fabre y Huertas Clavería, 1976; Tatjer, 1998). Su gran anchura, el aumento
del tráfico desde la década de 1920 y su papel como eje comercial produjeron un
efecto barrero: la avenida dividió funcional y socialmente la Ciutat Vella,
dificultando los desplazamientos peatonales transversales entre el barrio Gòtic
y los sectores del Raval y Sant Pere (Gabancho, 2000; Nel·lo, 2003).
Entre 1908 y 1958, la Vía
Layetana atravesó algunos de los períodos más convulsos de la historia
contemporánea de Barcelona: la dictadura de Primo de Rivera, la Segunda
República, la Guerra Civil y la dictadura franquista (MUHBA, s.f.). Durante la
Guerra Civil recibió el nombre de Vía Durruti, demostrando que el espacio
urbano puede funcionar simultáneamente como infraestructura, escenario político
y símbolo ideológico (Memòria Democràtica, s.f.).
La Vía Layetana puede entenderse, así como un palimpsesto urbano. Cada capa —la ciudad medieval, la reforma de principios del siglo XX, la arquitectura empresarial, las transformaciones políticas y las infraestructuras contemporáneas— permanece parcialmente visible o documentada (MUHBA, s.f.). La combinación de fotografías, postales, planos, expedientes y el catálogo de Carreras i Candi permite reconstruir esa superposición de tiempos.
7.
Conclusión: una interpretación ambivalente
La cuestión central no
consiste en decidir si la Vía Layetana fue un éxito o un fracaso. Desde el
punto de vista funcional, consolidó un eje urbano de gran importancia y mejoró
las conexiones entre el centro, el Eixample y el puerto. Desde el punto de
vista arquitectónico, reunió edificios que expresaban la transición hacia una
Barcelona metropolitana. Pero desde la perspectiva social y patrimonial, provocó
desplazamientos, sustitución de usos y pérdida de una parte significativa de la
trama histórica (MUHBA, s.f.; Memòria Democràtica, s.f.).
Su interpretación debe ser
necesariamente ambivalente. La Vía Layetana fue una obra de modernización, pero
también una operación de destrucción y sustitución urbana. Fue una infraestructura
de movilidad, pero también una intervención sobre el espacio social. Fue una
expresión de progreso, pero convivió con la construcción selectiva de una
imagen historicista de Barcelona.
Estudiar
la historia gráfica de la Vía Layetana significa estudiar la relación entre
espacio, poder, memoria y visibilidad (MUHBA, s.f.). La avenida no solo sustituyó unas
calles por otras; sustituyó también un régimen de representación por otro. La
ciudad de los pasajes, los patios y las calles estrechas fue parcialmente
reemplazada por la ciudad de las grandes perspectivas, los edificios
institucionales, las oficinas y las infraestructuras modernas.
Gracias a las fotografías,
las postales, los planos, los expedientes y el catálogo de Carreras i Candi,
ambas ciudades continúan coexistiendo en el archivo: una desaparecida
físicamente y otra consolidada materialmente, pero unidas por la memoria visual
de una de las transformaciones más decisivas y controvertidas de la Barcelona
del siglo XX (MUHBA, s.f.; AFB, s.f.). Más de un siglo después, la Vía Layetana
sigue siendo uno de los ejemplos más significativos de la tensión entre
progreso urbano y conservación del patrimonio en Barcelona.
REFERENCIAS
BIBLIOGRÁFICAS
- Ajuntament de Barcelona. (2009). La Vía Layetana: Un projecte de ciutat. Barcelona: Ajuntament de Barcelona.
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- Tatjer, M. (1998). El barri de Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera. Barcelona.
- Von Heeren, L. (2002). Barcelona: de la ciudad industrial a la ciudad postindustrial. Barcelona.
🗺️ LISTA COMPLETA DE CALLES - VÍA LAYETANA
📍 Calles actuales (conservadas) - Línea azul sólida
Lado
OESTE (Barri Gòtic):
- Carrer de la Llibreteria
- Carrer del Bisbe
- Carrer de la Canuda
- Carrer de la Portaferrissa
- Carrer dels Escudellers
- Plaça de l'Àngel
- Plaça del Rei
- Carrer de Sant Pere Més Alt
- Carrer de Sant Pere Més Baix
Lado ESTE
(Born/Ribera): 10. Carrer
de la Princesa 11. Carrer de Montcada 12. Carrer del Rec 13. Carrer de
l'Argenteria 14. Carrer de la Bòria
❌ Calles desaparecidas (1908-1926) - Línea roja discontinua
Tramo
NORTE (de Urquinaona a Plaça de l'Àngel):
- Carrer de l'Arc de en Gilabert
- Carrer de la Mànega
- Carrer dels Assaonadors
- Carrer d'en Groc
- Carrer de la Fusina
- Carrer de Sant Honorat
- Carrer del Call
- Carrer de la Palla
Tramo
CENTRO (Plaça de l'Àngel): 9.
Carrer de la Freneria 10. Carrer de la Tapineria
Tramo SUR
(de Plaça de l'Àngel a Antonio López): 11. Carrer de les Banquetes 12. Carrer del Fondet
(Alfondech) 13. Carrer de Gracià Amat 14. Carrer de les Donzelles 15. Riera de
Sant Joan 16. Carrer de la Boqueria 17. Carrer d'en Roca 18. Carrer de les Caputxes
19. Carrer d'en Tarradella




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