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7/1/26

馃寪 12.- G脡NESIS Y DESARROLLO DE LAS TARJETAS POSTALES ILUSTRADAS (1869–1900)

1. Introducci贸n: de la comunicaci贸n econ贸mica al fen贸meno cultural

Entre 1869 y 1900, la tarjeta postal experiment贸 una transformaci贸n decisiva: naci贸 como un formato administrativo para transmitir mensajes breves, incorpor贸 progresivamente im谩genes y se convirti贸 en un producto de consumo, intercambio y coleccionismo. Su evoluci贸n refleja las transformaciones t茅cnicas, sociales y culturales de la modernidad, al integrar escritura, fotograf铆a, industria gr谩fica y circulaci贸n internacional en un soporte peque帽o, econ贸mico y f谩cilmente reproducible (Guere帽a, 2005; Riego Am茅zaga, 1997; Prochaska y Mendelson, 2010).

La expansi贸n de la postal no puede explicarse mediante un 煤nico invento. Fue resultado de la convergencia de varios procesos: la ampliaci贸n de las infraestructuras postales, la normalizaci贸n de las tarifas y los formatos, los avances en las t茅cnicas de reproducci贸n de im谩genes y la profesionalizaci贸n de impresores, fot贸grafos y editores. A ello se sumaron nuevos h谩bitos de comunicaci贸n y pr谩cticas de consumo que favorecieron la adquisici贸n, el env铆o y la conservaci贸n de tarjetas.

Conviene distinguir tres fases relacionadas. La primera corresponde a la institucionalizaci贸n de la tarjeta postal oficial desde 1869; la segunda, a la aparici贸n de las tarjetas ilustradas y la progresiva apertura del mercado a la producci贸n privada; y la tercera, a la consolidaci贸n de una industria fotomec谩nica capaz de fabricar grandes tiradas y distribuir im谩genes entre distintos pa铆ses. Aunque estas transformaciones se desarrollaron de manera desigual, hacia finales del siglo XIX la postal ya constitu铆a un medio de comunicaci贸n visual y escrita con funciones que superaban su utilidad administrativa.

Adem谩s de transmitir mensajes, las tarjetas permit铆an conservar im谩genes de monumentos, ciudades, acontecimientos y escenas cotidianas. Su estudio resulta relevante para comprender las pr谩cticas epistolares, la cultura visual y las formas de representaci贸n de la 茅poca. Las postales no reproduc铆an la realidad de manera completamente neutral: los motivos seleccionados, los encuadres y los elementos omitidos respond铆an a decisiones editoriales y convenciones culturales (Guere帽a, 2005; S谩nchez Vigil, 2011; Prochaska y Mendelson, 2010).

2. El nacimiento de la tarjeta postal y la normalizaci贸n internacional

La aparici贸n de la tarjeta postal moderna respondi贸 a la necesidad de disponer de una modalidad de correspondencia m谩s sencilla y econ贸mica que la carta tradicional. En 1865, el funcionario postal prusiano Heinrich von Stephan propuso introducir un soporte de cartulina que pudiera circular sin sobre y con un franqueo reducido. La iniciativa pretend铆a simplificar las comunicaciones breves, aunque encontr贸 resistencias relacionadas con las convenciones epistolares, la privacidad y las posibles consecuencias econ贸micas de modificar las tarifas postales (Carreras y Candi, 1903; Guere帽a, 2005).

La propuesta se materializ贸 en el Imperio austroh煤ngaro. En 1869, el profesor austr铆aco Emanuel Herrmann defendi贸 las ventajas de una tarjeta destinada a mensajes breves. El 1 de octubre de 1869 comenz贸 a circular la Correspondenz-Karte, considerada la primera tarjeta postal oficial moderna de amplia implantaci贸n. El soporte original, de aproximadamente 120 × 78 mil铆metros, carec铆a de ilustraciones y reservaba espacio para el mensaje, la direcci贸n del destinatario y el franqueo. Su aceptaci贸n evidenci贸 la demanda de comunicaciones r谩pidas, econ贸micas y menos formales que las cartas convencionales (Herrmann, 1869; Guere帽a, 2005; Chantraine, 2010).

Durante los primeros a帽os, la innovaci贸n principal fue el formato abierto y normalizado, no la imagen. Seg煤n Chantraine (2010), en los tres a帽os posteriores a su introducci贸n se intercambiaron m谩s de tres millones de tarjetas. Su difusi贸n por distintos pa铆ses europeos estuvo relacionada con la utilidad pr谩ctica del soporte y con su integraci贸n en las redes postales existentes.

La circulaci贸n internacional exig铆a tambi茅n una mayor coordinaci贸n administrativa. En 1874 se constituy贸 en Berna la Uni贸n General Postal, que adopt贸 el nombre de Uni贸n Postal Universal (UPU) en 1878. Su creaci贸n favoreci贸 la cooperaci贸n entre administraciones y la armonizaci贸n progresiva de las condiciones de intercambio postal (Mandell, 1967; UPU, 1878).

La normalizaci贸n de las dimensiones, con un formato de referencia pr贸ximo a 9 × 14 cent铆metros, facilit贸 la impresi贸n, el corte, la clasificaci贸n y el almacenamiento de las tarjetas. Tambi茅n permiti贸 organizar 谩lbumes y colecciones con soportes relativamente uniformes. De esta manera, una tarjeta pod铆a producirse en un pa铆s, comercializarse en otro y enviarse a un tercero mediante una infraestructura cada vez m谩s coordinada.

La estandarizaci贸n postal cre贸 as铆 las condiciones materiales para un mercado internacional de impresos. No obstante, la consolidaci贸n de ese mercado dependi贸 tambi茅n de la progresiva apertura a la fabricaci贸n privada, de los avances t茅cnicos y de la capacidad de los editores para ofrecer im谩genes atractivas y productos diferenciados.

3. De la tarjeta oficial a la postal ilustrada: industria gr谩fica y reproducci贸n fotogr谩fica

La incorporaci贸n de im谩genes fue un proceso gradual y sus or铆genes siguen siendo objeto de discusi贸n historiogr谩fica. Es necesario distinguir entre la primera tarjeta con ilustraciones, la primera utilizada postalmente con una imagen y la aparici贸n de una producci贸n comercial sistem谩tica. Estas categor铆as no siempre coinciden y dificultan atribuir la invenci贸n a una 煤nica persona.

La guerra franco-prusiana de 1870-1871 constituye uno de los contextos asociados a los primeros ejemplares ilustrados. En Alemania, August Schwartz, librero de Oldenburg, aparece vinculado a una tarjeta que incorporaba un peque帽o dibujo de un artillero. En Francia, L茅on Besnardeau se relaciona con tarjetas de motivos militares vinculadas al campamento de Conlie. Sin embargo, existen dudas sobre la cronolog铆a exacta y el uso postal de algunos ejemplares, por lo que estas atribuciones deben tratarse con cautela (Carrasco Marqu茅s, 2009; Gar贸fano S谩nchez, 2000; Guere帽a, 2005).

Estos antecedentes muestran que la tarjeta pod铆a adquirir funciones comunicativas, conmemorativas e identitarias. La imagen permit铆a identificar acontecimientos y lugares, mientras que el soporte continuaba ofreciendo un espacio para la escritura y la direcci贸n postal. La postal ilustrada surgi贸, por tanto, de la convergencia entre las pr谩cticas epistolares y las posibilidades de reproducci贸n gr谩fica.

Durante las d茅cadas de 1870 y 1880, la apertura progresiva del mercado a los editores privados impuls贸 la producci贸n de tarjetas con vistas urbanas, monumentos, paisajes y escenas cotidianas. Las tarjetas dejaron de depender exclusivamente de las administraciones postales y pasaron a formar parte de una actividad comercial especializada. Impresores, fot贸grafos y comerciantes comenzaron a seleccionar motivos, encargar im谩genes y desarrollar series destinadas a p煤blicos diversos (Sisti, 2012; Riego Am茅zaga, 1997).

Las t茅cnicas de impresi贸n desempe帽aron un papel fundamental en esta transformaci贸n. La cromolitograf铆a permiti贸 reproducir im谩genes en varios colores mediante procedimientos litogr谩ficos. Una modalidad relacionada fue el fotocromo, que aplicaba diferentes tintas a partir de fotograf铆as en blanco y negro para producir im谩genes coloreadas de apariencia natural. Durante la d茅cada de 1890, estas t茅cnicas adquirieron especial relevancia, cuando la fotograf铆a en color todav铆a no constitu铆a una alternativa comercial ampliamente disponible. Las empresas editoriales pudieron ofrecer as铆 im谩genes m谩s vistosas y multiplicar las variantes de un mismo motivo.

Otro avance decisivo fue la fototipia, junto con otros procedimientos de impresi贸n fotomec谩nica. Estas t茅cnicas permit铆an reproducir fotograf铆as en grandes cantidades, superando las limitaciones de los procedimientos que produc铆an im谩genes 煤nicas o de circulaci贸n reducida. Hacia 1895, la fototipia facilitaba una producci贸n parcialmente industrializada; seg煤n Lois y Troncoso (2017), pod铆an imprimirse hasta treinta tarjetas en una misma hoja.

La reducci贸n de los costes unitarios, la uniformidad del formato y la posibilidad de fabricar tiradas elevadas favorecieron la consolidaci贸n de una industria editorial especializada. Las empresas pod铆an reutilizar fotograf铆as, modificar colores, introducir variaciones gr谩ficas y organizar cat谩logos con diferentes series. La postal se convirti贸 as铆 en una imagen reproducible y comercializable, cuyo dise帽o depend铆a tanto de las posibilidades t茅cnicas como de las decisiones editoriales (Beegan, 2008; Mustalish, 1997; Riego, 2015).

En Espa帽a, la actividad de Hauser y Menet, fundada en Madrid en 1890, ilustra la profesionalizaci贸n del sector. La empresa desarroll贸 una producci贸n basada en la fotograf铆a, la fototipia y la distribuci贸n a gran escala. Seg煤n Guere帽a (2005) y Riego (1997), en 1902 ofrec铆a aproximadamente 1.300 modelos y alcanzaba tiradas mensuales muy elevadas. Aunque estas cifras corresponden a los primeros a帽os del siglo XX, permiten observar la expansi贸n industrial iniciada durante las d茅cadas anteriores.

La multiplicaci贸n de im谩genes tuvo consecuencias culturales importantes. Las series topogr谩ficas difundieron representaciones de ciudades, edificios y paisajes, mientras que las tarjetas con escenas de la vida cotidiana proporcionaron testimonios visuales sobre arquitectura, indumentaria, transportes y costumbres. Sin embargo, estas representaciones respond铆an a criterios de selecci贸n: determinados monumentos y escenas se repet铆an hasta convertirse en iconos, mientras otros aspectos de la realidad quedaban relegados (Riego Am茅zaga, 1997; S谩nchez Vigil, 2011).

4. Exposiciones universales, pr谩cticas sociales y coleccionismo

Las exposiciones universales constituyeron espacios destacados para la producci贸n y circulaci贸n de tarjetas conmemorativas. Estos acontecimientos reun铆an innovaciones t茅cnicas, arquitectura, espect谩culos y representaciones nacionales, y generaban una amplia variedad de impresos. La postal permit铆a reproducir im谩genes de monumentos, pabellones y escenas expositivas, convirti茅ndolas en objetos transportables y conservables (Greenhalgh, 1988).

La Exposici贸n Universal de Par铆s de 1889 tuvo una importancia particular por la construcci贸n de la Torre Eiffel, que se convirti贸 r谩pidamente en un s铆mbolo de la modernidad industrial. Entre los productos conmemorativos destac贸 una tarjeta dise帽ada por L茅on-Charles Libonis, cuya imagen permit铆a conservar y transmitir una representaci贸n del monumento (Chantraine, 2010).

La posibilidad de adquirir y enviar tarjetas desde el propio recinto relacionaba la imagen con el acontecimiento y facilitaba su circulaci贸n entre personas que no hab铆an asistido. La postal pod铆a funcionar simult谩neamente como recuerdo, mensaje y representaci贸n visual. La Exposici贸n Colombina de Chicago de 1893 ofreci贸 otro contexto significativo para la producci贸n de tarjetas ilustradas en Estados Unidos, al combinar impresi贸n industrial, venta comercial y difusi贸n de im谩genes de los pabellones y las instalaciones.

Las exposiciones contribuyeron as铆 a consolidar un modelo de producci贸n en el que la selecci贸n de motivos, las t茅cnicas de reproducci贸n y la distribuci贸n comercial se articulaban en torno a acontecimientos reconocibles. La postal no solo documentaba estos espacios, sino que tambi茅n participaba en la construcci贸n de su memoria visual (Dosio, 2006; Greenhalgh, 1988).

Paralelamente, la tarjeta se incorpor贸 a las pr谩cticas cotidianas de comprar, escribir, enviar, recibir y conservar. Su formato permit铆a transmitir mensajes breves sin necesidad de sobre, aunque esa apertura modificaba las convenciones de privacidad de la correspondencia. A diferencia de la carta cerrada, el contenido pod铆a quedar expuesto a la lectura de terceros, una caracter铆stica que condicionaba la escritura y las relaciones entre remitente y destinatario (Cure, 2018).

La postal tambi茅n adquiri贸 valor como objeto de memoria personal. El mensaje manuscrito, el sello y la fecha pod铆an conservarse junto a la imagen, creando un documento asociado a una persona, un lugar o un acontecimiento. Algunas tarjetas se enviaban incluso al propio remitente, que pod铆a conservarlas como testimonio material de una experiencia.

El desarrollo del mercado favoreci贸 el coleccionismo o cartofilia. Las editoriales numeraban las tarjetas y las organizaban en series, incentivando la adquisici贸n de diferentes im谩genes. Los 谩lbumes dom茅sticos permit铆an clasificar y exhibir las colecciones, mientras que el intercambio entre aficionados y la aparici贸n de clubes especializados ampliaban las redes de circulaci贸n. Estas pr谩cticas transformaron un soporte ef铆mero en un objeto susceptible de conservaci贸n, clasificaci贸n y estudio (Guere帽a, 2005; S谩nchez Vigil, 2011).

Las colecciones constituyen hoy una fuente para investigar la cultura visual y la vida cotidiana de finales del siglo XIX. Las tarjetas conservadas permiten analizar representaciones de ciudades, edificios, paisajes, transportes y costumbres, aunque deben interpretarse atendiendo a sus condiciones de producci贸n y a los intereses de quienes seleccionaron las im谩genes. Como se帽alan Prochaska y Mendelson (2010), las postales pueden estudiarse como objetos culturales en los que se cruzan producci贸n, consumo, identidad y memoria.

Referencias identificadas

  • Beegan, G. (2008). The mass image: A social history of photomechanical reproduction in Victorian London. Palgrave Macmillan.
  • Chantraine, Q. (2010). 脡rase Veracruz una tarjeta postal. Club Rotario de Veracruz. (Conviene comprobar los datos editoriales de esta referencia.)
  • Cure, M. (2018). Picturing the postcard: A new media crisis at the turn of the century. University of Minnesota Press.
  • Dosio, P. A. (2006). Juego de miradas: El arte en las exposiciones internacionales argentinas (1882-1910). En B. Gonz谩lez Stephan y J. Andermann (Eds.), Galer铆as del progreso: Museos, exposiciones y cultura visual en Am茅rica Latina. Beatriz Viterbo Editora.
  • Greenhalgh, P. (1988). Ephemeral vistas: The expositions universelles, great exhibitions and world's fairs, 1851–1939. Manchester University Press.
  • Guere帽a, J.-L. (2005). Imagen y memoria: La tarjeta postal a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Berceo, (149), 35–58.
  • Lois, C., & Troncoso, C. A. (2017). 10 x 15. Las tarjetas postales como huellas de las pr谩cticas de los turistas. PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural, 15(3), 633–657. https://doi.org/10.25145/j.pasos.2017.15.043
  • Prochaska, D., & Mendelson, J. (Eds.). (2010). Postcards: Ephemeral histories of modernity. Pennsylvania State University Press.